Hace unos días que fui a confesarme el sacerdote me puso como penitencia, rezar esta hermosa oración a la Santísima Virgen, y me explicó algo que no conocía. por decirlo así "la coloración" de esta oración
Blanco (Saludo, destacando la pureza y atributos de la Santa Madre de Dios)
[Latín]
Salve, Regina, mater misericordiae;
vita dulcendo et spes nostra, salve.
[Español]
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve
Morado (Penitencia, presentándonos como pecadores)
[Latín]
Ad te clamamus, exules, filii Evae.
Ad te suspiramus,
gementes et flentes
in hac lacrimarum valle.
[Español]
A Tí clamamos los desterrados hijos de Eva,
a Tí suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Verde (Esperanza, pidiendo y poniéndonos confiadamente en sus manos benditas)
[Latín]
Eia ergo advocata nostra,
illos tuos misericordes oculos
ad nos converte.
Et Iesum,
benedictus fructus ventris tui,
nobis post hoc exsilium ostende.
O clemens, O pía,
o dulcis Virgo María
[Español]
Ea, pues, Señora Abogada Nuestra,
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.
[Latín]
Ora pro nobis Sancta Dei Genitrix
Ut digni efficiamur promissionibus Christi.
[Español]
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo
domingo, 5 de septiembre de 2010
miércoles, 23 de junio de 2010
Santa Gertrudis Comensoli en Portoviejo
Hace un par de meses comentaba acerca de la visita de la reliquia y la réplica de la urna de San Juan Bosco a la ciudad de Manta y hoy con un abultado retraso escribo acerca de la llegada de la reliquia (un dedo) de Santa Gertrudis Comensoli (1847 - 1903) canonizada apenas el año pasado siendo más conocida (sobre todo en Italia) por su dedicación a la adoración al Santísimo Sacramento, fundó una Congregación para la adoración perpetua del Santísimo Sacramento y (por recomendación del Papa León XIII) también para la educación de las jóvenes.
La estadía de la reliquia se extendió desde el 12 de Mayo (llegada a Quito) hasta el día 14 de Junio en que salió a Bolivia, en la ciudad de Portoviejo estuvo los días 26(en la parroquia San Pablo) y 27 (en la Catedral), éste último día tuve la oportunidad de llegar a rezar ante la reliquia.

Gracias a Dios llegue aproximadamente entre las 1:30 y 1:45 PM en contraste con lo que había sido la llegada de la reliquia de San Juan Bosco, la Iglesia estaba casi vacía, supongo que la hora pudo influir mucho, aunque también destaca la casi nula difusión de la llegada que tuvo aquí en Ecuador, tan solo las versiones on-line de un periódico de Cuenca y otro de Gualaquiza tienen información. Un cartel y un puesto de venta (atendido por particulares), fuera de la Catedral y otro (atendido por monjas) dentro de la Catedral evidenciaban la llegda de la reliquia, pasando a ésta última, consideró que se la ubicó correctamente, ya que estaba cerca del Santísimo Sacramento, hacia su derecha un poco hacia adelante, la poca asistencia de publico quedaba además evidenciada por las varias hojas con oraciones y cantos que estaban en las bancas más cercanas. Gracias a Dios pude rezar por un largo rato y de hecho también regresar alrededor de hora más tarde en que aproveché para tomar las imágenes que muestro en este post.

Debo admitir que fue muy agradable para mi ir por dos ocasiones donde la reliquia, de forma tan holgada sin empujones, ni filas, y con tanta libertado como para tomar algunas fotografías, PERO, si con mayúsculas, el pero, es que, ésto es muy egoista, por que la gran mayoría de las personas ni se enteraron de la llegada de la reliquia, por la acusadísima falta de difusión, casi nadie se hizo eco de esta llegada, además del quemeimportismo tan propio que se presenta en temas de la Santa Fe Católica, los cuales son sistemáticamente menospreciados.
La estadía de la reliquia se extendió desde el 12 de Mayo (llegada a Quito) hasta el día 14 de Junio en que salió a Bolivia, en la ciudad de Portoviejo estuvo los días 26(en la parroquia San Pablo) y 27 (en la Catedral), éste último día tuve la oportunidad de llegar a rezar ante la reliquia.
Gracias a Dios llegue aproximadamente entre las 1:30 y 1:45 PM en contraste con lo que había sido la llegada de la reliquia de San Juan Bosco, la Iglesia estaba casi vacía, supongo que la hora pudo influir mucho, aunque también destaca la casi nula difusión de la llegada que tuvo aquí en Ecuador, tan solo las versiones on-line de un periódico de Cuenca y otro de Gualaquiza tienen información. Un cartel y un puesto de venta (atendido por particulares), fuera de la Catedral y otro (atendido por monjas) dentro de la Catedral evidenciaban la llegda de la reliquia, pasando a ésta última, consideró que se la ubicó correctamente, ya que estaba cerca del Santísimo Sacramento, hacia su derecha un poco hacia adelante, la poca asistencia de publico quedaba además evidenciada por las varias hojas con oraciones y cantos que estaban en las bancas más cercanas. Gracias a Dios pude rezar por un largo rato y de hecho también regresar alrededor de hora más tarde en que aproveché para tomar las imágenes que muestro en este post.
Debo admitir que fue muy agradable para mi ir por dos ocasiones donde la reliquia, de forma tan holgada sin empujones, ni filas, y con tanta libertado como para tomar algunas fotografías, PERO, si con mayúsculas, el pero, es que, ésto es muy egoista, por que la gran mayoría de las personas ni se enteraron de la llegada de la reliquia, por la acusadísima falta de difusión, casi nadie se hizo eco de esta llegada, además del quemeimportismo tan propio que se presenta en temas de la Santa Fe Católica, los cuales son sistemáticamente menospreciados.
lunes, 31 de mayo de 2010
Oración a la Santísima Virgen XVI

¡Gran Madre de mi Señor!, veo que la ingratitud
que por tantos años he tenido
para con Dios y contigo
merecería que dejes de cuidar de mí;
porque el ingrato no merece beneficios.
Pero, yo, Señora,
tengo un gran concepto de tu bondad:
sé que es mucho mayor que mis pecados.
Sigue, pues, refugio de los pecadores,
no dejes de socorrer
a un infeliz pecador que en ti confía.
Madre de misericordia, extiende tu mano
y levanta a un pobre caído que implora compasión.
Oh María, defiéndeme o dime a quién puedo acudir
que me defienda mejor que tú.
Pero, ¿dónde encontrar ante Dios una abogada
más compasiva y poderosa
que tú que eres su Madre?

Siendo tú la Madre del Salvador,
has nacido para salvar a los pecadores,
y me has sido dada para mi salvación.
¡Oh María, salva a quien acude a ti!
No merezco tu amor, pero el deseo
que tienes de salvar a los ya perdidos,
me hace esperar que me ames todavía.
Y ¿cómo perderme, si me amas?
Madre mía querida,
si me salvo por ti, como lo espero,
no volveré a ser ingrato contigo;
compensaré con perpetua alabanza
y con todo el cariño de mi alma
mi anterior indiferencia
y el amor que me has tenido.
En el cielo donde reinas y reinarás eternamente,
cantaré feliz tus misericordias
y eternamente besaré tus manos amorosas
que me han librado del infierno,
cuantas veces lo merecí por mis pecados.
¡Oh María, mi libertadora, mi esperanza,
mi reina, mi abogada y madre mía;
yo te amo, te quiero y deseo amarte siempre.
Amén, amén. Así lo espero, así sea

Fuente:
Libro: Las Glorias de María
Autor: San Alfonso María de Ligorio
domingo, 30 de mayo de 2010
Ejemplo XV de la intercesión de la Santísima Madre de Dios

Lo compasiva de esta abogada nuestra con los infelices pecadores, lo demostró ella con Beatriz, monja del monasterio de Fonte Eraldo, como lo refiere Cesáreo y el P. Rho.
Esta religiosa, vencida por la pasión hacia cierto joven, resolvió fugarse con él. En efecto, cierto día, acudió a una imagen de María donde depositó las llaves del monasterio, pues era la portera, y partió sin miramientos
Llegando a otra región se dedicó al oficio de mujer publica y vivió quince años en tan miserable estado. Encontrose en esa ciudad con el proveedor del monasterio a quien preguntó, creyendo que ya no la reconocía, si conocía a sor Beatriz.
Si, la conozco bien, le respondió él: es una santa monja, ahora es maestra de novicias.
Ante estas palabras quedó ella confusa y estupefacta, no logrando entender lo que pasaba. Para aclararlo, se disgrazó y viajó al monasterio. Hizo llamar a sor Beatriz, se le presentó la Santísima Virgen en la misma apariencia de la imagen a quien había consignado las llaves y el hábito, y le habló así:
Sabes, Beatriz que para evitar tu deshonra, he tomado tu figura y, durante los quince años que has vivido lejos del moasterio y de Dios, he ejecutado tu oficio. Regresa, hija, haz penitencia, que mi Hijo te espera todavía. Trata de mantener con tu vida santa el buen nombre que te he ganado. Le dijo esto y desapareció.
Volvió Beatriz al convento, revistió su hábito de religiosa y agradecida con María vivió como santa. Al morir lo manifestó todo a gloria de su gran Reina.

Fuente:
Libro: Las Glorias de María
Autor: San Alfonso María de Ligorio
sábado, 29 de mayo de 2010
Oración a la Santísima Virgen XV

¡Oh gran Madre de Dios!, te diré con San Bernardo:
ruega, Señora, que tu Hijo te escucha,
y cuanto le pidas te lo concederá.
Habla, pues, habla, oh María,
en favor de nosotros miserables.
Acuérdate que por nosotros
has recibido tanto poder y dignidad.
Dios quiso por ello hacerse deudor tuyo,
al tomar de ti la naturaleza humana,
para poder, según tu voluntad,
distribuir a los necesitados
las riquezas de la misericordia divina.
Somos tus servidores,
dedicados con especial empeño a tu servicio:
entre ellos espero estar yo mismo.
Estamos orgullosos de que tú nos protejas.
Si ha todos les haces el bien,
incluso a quienes no te conocen ni te honran,
y que, aún más, te ultrajan y blasfeman,
¡cuanto más debemos esperar
nosotros de tu bondad,
que va en busca de los miserables
para darles consuelo,
nosotros que te honramos,
te amamos y confiamos en ti!
Somos grandes pecadores,
pero Dios te ha enriquecido
con piedad y poder mayores
que toda nuestra iniquidad.
Puedes y quieres salvarnos;
y nosotros los esperamos, cuanto más indignos somos,
para glorificarte más y mejor en el cielo,
cunado lleguemos allá con tu intercesión.
Madre de misericordia;
te presentamos nuestras almas,
en otro tiempo hermosas
y lavadas con la sangre de Cristo,
pero luego afeadas por los pecados.
Te las presentamos, piensa en purificarlas.
Alcánzanos una enmienda verdadera;
alcánzanos el amor de Dios,
la perseverancia y el paraíso.
Te pedimos grandes cosas,
¿pero acaso no puedes darnos todo?
¿es demasiado para el amor que Dios te tiene?
Basta que abras los labios e implores a tu Hijo;
Él no te niega nada.
Ora, pues, oh María, ora por nosotros;
ora, que ciertamente eres oída,
y nosotros también nos salvaremos ciertamente.

Fuente:
Libro: Las Glorias de María
Autos: San Alfonso María de Ligorio
viernes, 28 de mayo de 2010
Ejemplo XIV de la intercesión de la Santísima Madre de Dios

Narra el P. Razzi, camaldulense, que cierto joven, al morir su padre, fue enviado por su madre a la corte de un príncipe. Pero la madre, muy devota de María, le hizo prometer, al despedirse, que le recitaría todos los días un Avemaría a la Virgen, añadiendo al final estas palabras: Virgen bendita, ayúdame en la hora de la muerte.
Tras llegar a la corte, el joven se volvió tan disoluto con el correr del tiempo, que el año se vio obligado a despedirlo. Desesperado, sin saber como vivir, se hizo salteador de caminos. No dejaba, sin embargo, de encomendarse a la Virgen como su madre le había dicho. Finalmente lo apresó la justicia y lo condenaron a muerte.
Hallándose encarcelado para ser ajusticiado al día siguiente, pensando en su deshonra, en el dolor de su madre y en la muerte que le esperaba, lloraba inconsolablemente. El demonio viéndolo, oprimido por terrible melancolía, se le apareció bajo la forma de un hermoso joven y le dijo que lo libraría de la muerte y de la cárcel, si hacía lo que le iba a pedir. El condenado se ofreció a hacerlo todo. Entonces el falso joven le manifestó que era el demonio que acudía en ayuda suya. En primer lugar quería que renegara de Jesucristo y de los santos sacramentos. El muchacho consintió en ello. Le exigió, además que renegara de la Virgen María y renunciara a su protección. El joven le respondió:
¡Esto, jamás! Y dirigiéndose a María, le repitió la acostumbrada oración que le había enseñado su madre: Virgen bendita, ayúdame en la hora de la muerte.
A estas palabras, el demonio desapareció. Pero el muchacho quedó lleno de aflicción por haberse atrevido a renegar de Jesucristo. Acudiendo sin embargo, a la Virgen Santísima, ella le alcanzó el perdón de todos los pecados. Se confesó entre copiosas lágrimas y patente contrición.
De camino al patíbulo, encontrose con una estatua de la Virgen; la saludó con la plegaria acostumbrada: "Virgen bendita, ayúdame en la hora de la muerte". La estatua, a la vista de todos, inclinó la cabeza y le devolvió el saludo. Enternecido él, imploró la gracia de poder besar los pies de aquella imagen. Los guardias se oponían pero, al fin ante el murmullo de la multitud, se lo concedieron. Se inclinó el joven a besar el pie de la Virgen, y ella extendió el brazo y lo tomó de la mano, sosteniéndolo tan fuertemente que no fue posible soltarlo. Ante este prodigio, comenzaron todos a gritar: ¡perdón!, ¡perdón!
Y le concedieron el perdón. Volvió el muchacho a su patria y se dedicó a una vida ejemplar, siendo devotísimo de la Virgen, que lo había librado de la muerte temporal y eterna
Fuente:
Libro: Las Glorias de María
Autor: San Alfonso María de Ligorio
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