Mostrando entradas con la etiqueta Navidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Navidad. Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de diciembre de 2012

Feliz y Santa Navidad

Desde este pequeño blog, les extiendo sinceramente que tengan una muy Feliz y Santa Navidad con la bendición de Dios y la intercesión de la Santísima Virgen María Madre de Dios en cada momento.


viernes, 23 de diciembre de 2011

Navidad y el 25 de diciembre

25 de diciembre, celebración del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo.

Una Tradición Católica Muchas personas, incluyendo a muchos católicos piensan que el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo se celebra el 25 de diciembre por que los padres de la Iglesia adaptaron un festival pagano, de hecho, en la actualidad muchos grupos (autollamados evangélicos) de protestantes, también agnósticos y ateos, así como varios católicos mal formados, quieren hacer creer a los demás que la Navidad es un festival pagano derivado de aquellos que se realizaban en la antigua Roma

Fue más bien al contrario, ya que el festival pagano del "dies natalis Solis invicti". "Nacimiento del Sol Invicto", instituido por el emperador romano Lucius Domitius Aurelianus Augustus, (Aureliano) el 25 de diciembre de 274, fue la alternativa pagana a una fecha que ya gozaba de cierta importancia para los cristianos romanos. Así pues, decir que "los orígenes de la Navidad son paganos", no es más que un mito sin ningún fundamento histórico Según esta mentirosa teoría, la Iglesia Católica escogió el 25 de diciembre para suplantar la fiesta pagana en que se celebraba al sol, si bien es cierto que, según el calendario juliano, utilizado en el imperio romano a partir del 45 a.C. el 25 de diciembre marca el día del solsticio de invierno, sin embargo en ese fecha no había tenido ningún sentido religioso en el calendario festivo pagano sino hasta el 274 d.C., es decir, más de cincuenta años después de que los cristianos celebrasen en ese día la Navidad.

El culto al sol tenía poca importancia en Roma antes del 274 y no se celebraba el 25 de diciembre, habían dos templos del sol en Roma, uno de ellos (mantenido por el clan en el que nació o fue adoptado Aureliano) celebraba su festival de consagración el 9 de agosto, y el otro el 28 de agosto. Sin embargo, ambos cultos cayeron en desuso en el siglo II, en cualquier caso, ninguno de estos cultos, antiguos o nuevos, tenían festivales relacionados con solsticios o equinoccios. Lo cierto es que la Navidad es una fiesta radicalmente distinta a las paganas y los cristianos no las confundían. El verdadero Sol que nace de lo alto no es el astro sino Nuestro Señor Jesucristo. El es "la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo". San Cipriano decía: "Él es el verdadero Sol" y San Agustín: "Él es el nuevo Sol".


La idea de que la fecha fue sacada de los paganos se remonta a dos estudiosos de finales del siglo XVII y principios del XVIII: Por una parte Paul Ernst Jablonski, un protestante alemán, pretendía demostrar que la celebración del nacimiento de Cristo el 25 de diciembre era una de las muchas "paganizaciones" del cristianismo que la Iglesia del siglo IV había adoptado, como una de las "degeneraciones del catolicismo." también Dom Jean Hardouin, un monje benedictino, intentó demostrar que la Iglesia católica había adoptado la fecha del festival pagano para fines cristianos sin paganizar el Evangelio.

En el calendario juliano, creado bajo Julio César, el solsticio de invierno caía en 25 de diciembre y, por tanto, a Jablonski y a Hardouin les pareció evidente que esa fecha debía haber contenido obligatoriamente un significado pagano antes de haber sido cristiano. Lo que ocurrió realmente fue que Aurelio, que gobernó desde el año 270 hasta su asesinato en 275, era hostil hacia el cristianismo, y está documentado que promocionó el establecimiento del festival del "Nacimiento del Sol Invicto" para unificar los diversos cultos paganos del Imperio Romano alrededor de una conmemoración del "renacimiento" anual del sol.

Al crear esa nueva festividad, su intención era que el día 25, en el que comenzaba a alargarse la luz del día y a acortarse la oscuridad, fuera un símbolo del esperado "renacimiento" o eterno rejuvenecimiento del Imperio Romano, que debía ser el resultado de la perseverancia en la adoración de los dioses cuya tutela (según creían los romanos) había llevado a Roma a la gloria y a gobernar el mundo entero. solapando de esta forma la celebración cristiana

En algunas áreas de Oriente de tradición griega y también en el Occidente de tradición latina los cristianos en el siglo II y III buscaban determinar la fecha de nacimiento, esto como parte de su búsqueda por la fecha exacta de la muerte de Nuestro Señor Jesucristo basándose en cálculos de calendario que no tenían que ver con los festivales paganos, intentando averiguar la fecha del nacimiento de Cristo mucho antes de que lo empezaran a celebrar de una forma litúrgica, incluso en los siglos II y III.


Los evangelios, (los sinópticos por una parte y el de San Juan por otra), parecen contradecirse, con respecto a la fecha de la Ultima Cena, sin embargo los Padres de la Iglesia determinaron que esta tuvo que ser un 14 del mes Nisan, según el calendario lunar judío, y tan solo podía corresponder a 2 fechas el 7 de abril del año 30 o el 3 de abril del año 33 d.C. (sin embargo en aquel tiempo el calendario más utilizado era el calendario Juliano.

A comienzos del siglo VI d.C. el monje y astrónomo de Scythia (actualmente parte de Rumania y Bulgaria), Dionisio el Exiguo (el pequeño o humilde) recopiló una tabla de fechas para la Pascua utilizando el calendario del emperador Dioclesiano. Entonces, después de muchos estudios y cálculos, quiso reanudar el sistema de cuenta de los años tomando el nacimiento de Jesucristo, Señor y centro de la Historia, como punto de partida.

Dionisio señaló el año 753 de la fundación de Roma como el año del nacimiento de Jesucristo. Sin embargo Dionisio, no pudo saber la fecha exacta del nacimiento de Cristo. Estudios posteriores indican que Cristo nació varios años antes de lo que calculó el monje Dionisio: Jesús nació durante el reinado de Herodes el Grande.

Los Evangelios y el historiador Macrobio señalan que Herodes murió poco después de la masacre de los Santos Inocentes, y según los datos del historiador Flavio Josefo, que Herodes el Grande murió en el año 750 de Roma. Según San Lucas, Jesús contaba con unos treinta años cuando fue bautizado. Ahora bien, como San Juan Bautista comenzó su ministerio el año 15 del reinado de Tiberio, tenemos un punto de referencia. El año 764 de Roma es la fecha más probable del principio del reinado de Tiberio. Si añadimos 15 años para llegar al ministerio de San Juan Bautista, estamos en el año 779 de la fundación de Roma. Si para entonces Jesús tenía 30 años, El nació el 749 de la fundación de Roma, es decir 4 años antes de lo calculado por Dionisio. La fecha del nacimientos de Jesús sería el año 4 AC. Esto lleva a que los estudiosos modernos se muestren de acuerdo con que la muerte de Cristo podría haber tenido lugar en el año 30 o en el 33 d.C., ya que éstos son los únicos años de esa época en los que la Vigilia de Pascua podían haber caído en viernes. Las posibilidades son, por tanto, el 7 de abril del 30 o el 3 de abril del 33.

Seguir el calendario judío causaba problemas a los primeros cristianos, especialmente entre aquellos que se sentían obligados a seguir las leyes y autoridades judías, además el calendario lunar había de ser revisado evitando desfases entre las estaciones y los meses, también habían disputas sobre si la Pascua (Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo) debía ser celebrada todos los años en domingo (dies Dominicus: día del Señor) las distancias y las dificultades de comunicación (recordar el turbulento estado del Imperio Romano por aquellos tiempos) por tanto los cristianos de tradición griega y los de tradición latina encontraron soluciones distintas.

Además hay que considerar una antigua tradición judía, acerca de la "edad integral" de los grandes profetas, es decir que ellos murieron el mismo día del mismo mes que habían nacido o que habían sido concebidos, y esto también se aplicó a Nuestro Señor Jesucristo, esto lleva a entender por qué algunos de los primeros cristianos llegaron a la conclusión de que el 25 de diciembre fue la fecha del nacimiento de Jesucristo, ellos aplicaron esta idea a Jesús, con lo que el 25 de marzo y el 6 de abril no sólo eran las supuestas fechas de la muerte de Jesús, sino también las de su concepción o nacimiento. Existe alguna prueba fugaz de que al menos algunos cristianos en los siglos I y II consideraron el 25 de marzo y el 6 de abril como la fecha del nacimiento de Cristo, pero rápidamente prevaleció la asignación del 25 de marzo como la fecha de la concepción de Cristo, incluso hasta nuestros tiempos, en que el 25 de marzo se celebra la Anunciación,(celebrando que el Arcángel Gabriel llevó la Buena Nueva de el Salvador a la Virgen María, con cuyo consentimiento la Palabra de Dios "Luz de Luz, Dios verdadero del Dios verdadero, nacido del Padre antes de todos los tiempos" se encarnó en su vientre), así pues, contando los nueve meses de embarazo, llegamos al 25 de diciembre (Natividad de Nuestro Señor Jesucristo), y desde el 6 de Abril, contando los mismos nueve meses, llegamos al 6 de enero (Epifanía, "manifestación" a los Reyes Magos, "que representan al mundo pagano")




Fuentes:
http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=7011 http://www.corazones.org/biblia_y_liturgia/temporadas/navidad/fecha_nacimiento_jesus.htm

jueves, 23 de diciembre de 2010

La Navidad

En primer lugar les expreso la esperanza de que todos tengan una muy feliz Navidad, reflexionando sobre el nacimiento del Nuestro Señor Jesucristo. El siguiente post es una pequeña aproximación al significado de la Navidad



En realidad muchos ni siquiera saben bien qué significa la palabra “Navidad”. “Navidad” significa en español “nacimiento de la vida” y que su declinación latina “nativitate” podría traducirse como “nacimiento de la vida para ti”. ¿De qué vida se habla aquí? De una nueva vida, de una promesa de salvación eterna, porque nuestra vida ahora sí, con Cristo, puede radicarse en el bien. Porque Jesús (que significa precisamente “Dios salva”) viene a salvarnos de una terrible situación de pecado, fruto de una misteriosa falta en el origen de los tiempos. Se trata de liberarnos de lo que los pensadores más lúcidos han caracterizado como la “condición humana”: una naturaleza herida y dañada en sus estructuras más íntimas, debilitada en su resistencia al mal. Es una impotencia objetiva, una incapacidad estructural, una esclavitud de la que el hombre no puede librarse por sí mismo, y, en consecuencia, no puede por sí mismo mantenerse en el bien sin caer tarde o temprano. A menos, claro, que… Dios venga a salvarnos. A menos que Dios nos capacite para el bien. Es lo que los teólogos han llamado con el nombre de gracia. Una fuerza sobrenatural que no es de este mundo y que nos capacita para el bien y para permanecer en él.

Así que éste es el verdadero motivo para alegrarnos en Navidad. Porque aquellos que nacimos enemigos de Dios, podemos volver a la amistad con él, porque los que estamos enfermos, podemos ser sanados, porque los que nacimos esclavos podemos ser liberados, porque los sometidos a la muerte, podemos resucitar con él. Por esto tenemos que estar alegres en Navidad. Porque Dios no nos ha abandonado a la muerte y a nuestras miserias. Porque Dios se ha metido en la historia humana de la manera más inaudita. Porque no es un cínico y frío observador. No somos parte de un experimento cósmico, pequeñas hormiguitas controladas por una prescindente e inhumana divinidad. Al contrario, el cristianismo es la mayor confirmación del amor de Dios por su creatura humana. Esto debe ser el motivo de nuestra alegría más auténtica y profunda



Extracto del discurso dirigido durante la audiencia general concedida por el Papa Benedicto XVI el día 17 de Diciembre de 2008

San León Magno, en una de sus numerosas homilías navideñas, exclama así: "Exultemos en el Señor, queridos míos, y abramos nuestro corazón a la alegría más pura. Porque ha amanecido el día que para nosotros significa la nueva redención, la antigua preparación, la felicidad eterna. Se renueva así para nosotros en el ciclo anual el elevado misterio de nuestra salvación que, prometido al principio y realizado al final de los tiempos, está destinado a durar sin fin" (Homilía XXII). Sobre esta verdad fundamental vuelve muchas veces san Pablo en sus cartas. A los Gálatas, por ejemplo, escribe: "Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley... para que recibiéramos la filiación adoptiva" (4,4). En la Carta a los Romanos pone de manifiesto las lógicas y exigentes consecuencias de este acontecimiento salvador: "Si (somos) hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos de Cristo, ya que sufrimos con él, para ser también con él glorificados" (8,17). Pero es sobre todo san Juan, en el Prólogo al cuarto Evangelio, quien medita profundamente sobre el misterio de la Encarnación. Y es por esto que el Prólogo forma parte de la liturgia de la Navidad desde tiempos antiguos: en él se encuentra, de hecho, la expresión más auténtica y la síntesis más profunda de esta fiesta, y del fundamento de su alegría. San Juan escribe: "Et Verbum caro factum est et habitavit in nobis - Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros" (Jn 1,14)



"En Navidad, por tanto, no nos limitamos a conmemorar el nacimiento de un gran personaje; no celebramos simplemente y en abstracto el misterio del nacimiento del hombre o en general el nacimiento de la vida; tampoco celebramos sólo el principio de una nueva estación".

En la oscuridad de la noche de Belén se encendió, realmente, una gran luz: el Creador del universo se encarnó uniéndose indisolublemente a la naturaleza humana, hasta ser realmente "Dios de Dios, luz de luz" y al mismo tiempo hombre, verdadero hombre. Aquel que Juan llama en griego "ho logos" - traducido en latín "Verbum", "el Verbo" - significa también "el Sentido". Por tanto, podemos entender la expresión de Juan así: el "Sentido eterno" del mundo se ha hecho tangible a nuestros sentidos y a nuestra inteligencia: ahora podemos tocarlo y contemplarlo (cfr 1Jn 1,1). El "Sentido" que se ha hecho carne no es simplemente una idea general inscrita en el mundo; es una "palabra" dirigida a nosotros. El Logos nos conoce, nos llama, nos guía. No es una ley universal, en la que nosotros desarrollamos algún papel, sino que es una Persona que se interesa por cada persona singular: es el Hijo del Dios vivo, que se ha hecho hombre en Belén

"Nosotros sabemos que ésta celebra el acontecimiento central de la historia: la Encarnación del Verbo divino para la redención de la humanidad"

"En la gruta de Belén, Dios se muestra a nosotros humilde 'infante' para vencer nuestra soberbia", responde.

"Quizás nos habríamos rendido más fácilmente frente al poder, frente a la sabiduría; pero Él no quiere nuestra rendición; apela más bien a nuestro corazón y a nuestra decisión libre de aceptar su amor".

"Se ha hecho pequeño para liberarnos de esa pretensión humana de grandeza que surge de la soberbia; se ha encarnado libremente para hacernos a nosotros verdaderamente libres, libres de amarlo"



Navidad al principio del Cristianismo
En las primeras generaciones de cristianos la fiesta por excelencia era la Pascua, conmemoración de la Resurrección del Señor. Todos sabían bien en qué fechas había sido crucificado Jesús y cuándo había resucitado: en los días centrales de la celebración de la fiesta judía de la Pascua, en torno al día 15 de Nisán, es decir, el día de luna llena del primer mes de primavera.

Sin embargo, posiblemente no conocían con la misma certeza el momento de su nacimiento. No formaba parte de las costumbres de los primeros cristianos la celebración del cumpleaños, y no se había instituido una fiesta particular para conmemorar el cumpleaños de Jesús.



Hasta el siglo III no tenemos noticias sobre el día del nacimiento de Jesús. Los primeros testimonios de Padres y escritores eclesiásticos señalan diversas fechas. El primer testimonio indirecto de que la natividad de Cristo fuese el 25 de diciembre lo ofrece Sexto Julio Africano el año 221. La primera referencia directa de su celebración es la del calendario litúrgico filocaliano del año 354 (MGH, IX,I, 13-196): VIII kal. Ian. natus Christus in Betleem Iudeae (“el 25 de diciembre nació Cristo en Belén de Judea”). A partir del siglo IV los testimonios de este día como fecha del nacimiento de Cristo son comunes en la tradición occidental, mientras que en la oriental prevalece la fecha del 6 de enero.

La fecha del nacimiento de Jesús también depende de la fecha de su encarnación, que a su vez se relacionaba con la fecha de su muerte. En un tratado anónimo sobre solsticios y equinoccios se afirma que “nuestro Señor fue concebido el 8 de las kalendas de Abril en el mes de marzo (25 de marzo), que es el día de la pasión del Señor y de su concepción, pues fue concebido el mismo día que murió” (B. Botte, Les Origenes de la Noël et de l’Epiphanie, Louvain 1932, l. 230-33). En la tradición oriental, apoyándose en otro calendario, la pasión y la encarnación del Señor se celebraban el 6 de abril, fecha que concuerda con la celebración de la Navidad el 6 de enero.

La relación entre pasión y encarnación es una idea que está en consonancia admiración de la perfección del universo como un todo, donde las grandes intervenciones de Dios estaban vinculadas entre sí.
Se trata de una concepción que también encuentra sus raíces en el judaísmo, donde creación y salvación se relacionaban con el mes de Nisán.
El arte cristiano ha reflejado esta misma idea a lo largo de la historia al pintar en la Anunciación de la Virgen al niño Jesús descendiendo del cielo con una cruz.
Así pues, es posible que los cristianos vincularan la redención obrada por Cristo con su concepción, y ésta determinara la fecha del nacimiento. “Lo más decisivo fue la relación existente entre la creación y la cruz, entre la creación y la concepción de Cristo” (J. Ratzinger, El espíritu de la liturgia, 131)



Fuentes:
http://videotecareduco.blogspot.com/2010/12/de-que-tenemos-que-alegrarnos-en.html
http://www.jsf.com.mx/verconId.php?id=0000003506&num=4&tipo=1
http://www.zenit.org/article-29554?l=spanish
http://www.primeroscristianos.com/index.php?/origenes/view/los_origenes_de_la_navidad