jueves, 9 de agosto de 2012

Aprobación de la Medalla de San Benito


Extracto del Libro "La Medalla de San Benito" de Dom Prosper Guéranger O.S.B. Abad de Solesmes

Dom Prosper Guéranger O.S.B. Abad de Solesmes


Capítulo XIII
Aprobación de la medalla de San Benito por la Santa Sede

Estaba reservado al sabio Papa Benedicto XIV devolver la confianza a los fieles y disipar las fingidas inquietudes de los racionalistas de aquel tiempo. A pedido de Dom Bennon Löbl, Abad del Monasterio de Santa Margarita de Praga, después de un serio examen y de un decreto anterior de la Congregación de las Indulgencias, el Pontífice, por un breve del 12 de Marzo de 1742, aprobó la medalla con la Cruz, la efigie de San Benito y las letras en ella incluidas. Además sancionó la fórmula de bendición y concedió numerosas indulgencias a quienes la llevasen consigo
Este es el texto importante y poco conocido del Breve:


BENEDICTO XIV, PAPA
Ad perpetuam rei memoriam y para aumentar la devoción de los fieles de Jesucristo

Incumbidos de velar con paternidad caridad por la custodia de los tesoros celestiales de la Iglesia, y queriendo enriquecer con el favor de las indulgencias las Santas medallas conocidas bajo el nombre de Cruces o crucecitas de San Benito, hemos concedido con benevolencia, a algunas personas honradas con especial dignidad, la facultad privada de bendecir estas medallas, dándoles preciosas indulgencias, y distribuirlas entre los fieles; y para que esa gracia pueda producir pleno efecto y permanezca para siempre inviolable, principalmente debido al pedido que Nos es hecho, con satisfacción le añadimos la fuerza de una confirmación Apostólica, y empleamos a tal efecto nuestra influencia y los cuidados de nuestro oficio, según Nos pareció ventajoso y saludable en el Señor, después de haber considerado maduramente la calidad de las personas, tiempos y lugares.
Nuestro amado hijo Bennon Löbl, Monje profeso de la Orden de San Benito, y actualmente Abad del monasterio de Brzewnow in Brauna, en la diócesis de Praga, monasterio nullius, libre, exento y sujeto inmediatamente a la Sede Apostólica, y también Preboste de Wahlstad en Silesia, Prelado mitrado del reino de Bohemia y Visitador perpetuo de dicha Orden en Bohemia, Moravia y Silesia, Nos expuso en fecha reciente que ya en otra ocasión Nos había pedido para sus sucesores, así como para todos y cada uno de los Abades, Priores y otros monjes de la misma Orden sujetos a él y a sus sucesores que ejerzan el mismo derecho de Visitador, la facultad de bendecir. según la fórmula expresada en la petición. las Medallas o Cruces llamadas de San Benito y de distribuirlas para ganar las indulgencias que les sean liberalmente concedidas; con prohibición a cualquier otra persona eclesiástica de intervenir en
esta obra pía: dicha facultad le fue benignamente concedida y otorgada por Decreto de la Sagrada Congregación de los Cardenales de la Santa Iglesia Romana para las Indulgencias el 23
de Diciembre del año del Señor 1741, decreto cuyo tenor es el siguiente:
"Decreto para la Orden de San Benito en Bohemia, Moravia y Silesia
"A las humildes y repetidas súplicas del Dom Bennon Löbl. Abad del Monasterio libre y exento de Brzewnow in Brauna, de la Orden de San Benito, Preboste de Wahlstad en Sliesia, Prelado mitrado del reino de Bohemia y Visitador perpetuo de dicha Orden en Bohemia, Moravia y Silesia: Nuestro Santísimo Padre Benedicto XIV hubo por bien conceder y otorgar al mismo Bennon y a sus sucesores, así como a todos y cada uno de los Abades, Priores y otros monjes sacerdotes, que le están actualmente sujetos como Visitador perpetuo, la facultad particular de bendecir las Cruces de San Benito, una de cuyas caras representa la imagen del mismo San Benito, y la otra una Cruz con estas letras o caracteres alrededor, cada una con el significado siguiente: V. Vade. R. Retro. S. Sathana. N. numquam. S. suade. M. mihi. V. Vana. S. sunt. M. mala. Q. quae. L. libas. I. ipse. V. venena. B. bibas. En la línea vertical: C. Crux. S. sacra. S. sit. M. mithi. L. lux. E la línea horizontal: N. non. D. draco. S. sit. D. dux. Y finalmente en los cuatro lados: C. Crux. S. sancti. P. Patris. B. Benedicti, y cuya fórmula de bendición es la siguiente:
V. Adjuntorium nostrum in nomine Domini
R. Qui fecit coelum et terram.
Exorciso vos, numismata, per Deum Patrem + omnipotentem, qui fecit coelum et terram, mare et omnia quae in eis sunt: omnis virtus adversarii. omnis exercitus diaboli, et omnis incursus; omne phantasmata Sathanae, eradicare et effugare ab his numismatibus, ut fiand omnibus, qui eis usuri sunt, salus mentis et corporis, in nomine Dei Patris + omnipotentis, et Jesu Christi + Filii ejuis, Domini Nostris, et Spiritus Sancti + Paracliti, et in charitate ejusdem Domini Nostri Jesu Christi, qui venturus est judicare vivos et mortuos et saeculum per ignem.
R. Amén
Kyrie eleison, Christe eleison, Kyrie eleison. Pater Noster, etc.
V. Et ne nos inducas in tentationem.
R. Sed libera nos a malo.
V. Salvos fae servos tuos.
R. Deus meus, sperantes in te.
V. Esto nobis, Domine, turris fortitudinis.
R. A facie inimici
V. Deus virtutem populo suo dabit.
R. Dominus benedicet populum suum in pace.
V. Mitte eis, Domine, auxilium de Sancto.
R. Et de Sion tuere eos.
V. Domini exaudi orationem meam
R. Et clamor meus ad the veniat.
V. Dominus vobiscum.
R. Et cum spiritus tuo.
Oremus. Deus omnipotens, omnium bonorum largitor, supplices te rogamus ut per intercessionem sancti Patris Benedicti his sacris numismatibus, litteris et characteribus a the designatis, tuam benedictionem + infundas, ut omnes, qui ea gestaverint, ac bonis operibus intenti fuerint, sanitatem mentis et corporis, et gratiam sanctificationis, atque indulgentias nobis concessas consqui mereantur, omnesque diaboli insidias et fraudes per auxiliam misericordiae tuae effugere valeant, et in conspectu tuo sancti et inmaculati appareant. Per Dominum, etc.

Medalla de San Benito modelo antiguo

Oremus. Domine Jesu, qui voluisti pro totius mundi redemptione, de Virgine nasci, circumcidi, a Judaeis reprobari, Juadae osculo tradi, vinculis alligari, spinis coronari, clavis perforari, inter latrones crucifigi, lancea vulnerari et tandem in crucem mori: per tuam sanctissimam Passionem humiliter exoro, ut omnes diabolicas insidias et fraudes expellas ab eo, qui Nomen sanctum tuum his litteris et characteribus a te designatis devote invocaverit, et eum ad salutis portum perducere digneris. Qui vivis et regnas, etc.
Benedctio Dei Patris + omnipotentis, et Filii + et Spiritus + Sancti descendat super haec numismata, ac ea gestantes, et maneat semper, In nomine Patris + et Filii + et Spiritus Sancti. Amen. (Aspergatur aqua benedicta).


Medalla de San Benito modelo Jubilar

"Queriendo además enriquecer particularmente, con las gracias espirituales y los Celestes tesoros de la Iglesia, dichas Medallas así bendecidas por el Visitador y demás monjes arriba mencionados entonces existentes, hubo por bien dar y conceder a todos y cada una de los fieles de ambos sexos que trajeren con devoción alguna de las Medallas o Cruces así benditas, e hicieren al mismo tempo las obras pías mandadas más abajo en el respectivo lugar, las indulgencias de la manera y forma prescriptas, a saber: que quien tuviere la costumbre de rezar al menos una vez por semana la Corona de Nuestro Señor o de la Bienaventurada Virgen María, o el Rosario completo o una tercera parte del mismo, o el oficio divino, o el parvo de la misma Bienaventurada Virgen María, o el de los difuntos, o los siete Salmos Penitenciales, o los Salmos Graduales; o de enseñar los rudimentos de la fe, o visitar a los presos en la Cárcel, o a los enfermos en algún hospital, o socorrer a los pobres; con tal de que este verdaderamente arrepentido, se haya Confesado con un sacerdote aprobado por el Ordinario, y haya recibido el Santísimo Sacramento de la Eucaristia, en cualquiera de los días indicados a continuación, a saber: el día de la Fiesta del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, de la Epifanía, de Pascua, de la Ascensión, de Pentecostés, de la Santísima Trinidad, del Santísimo Sacramento, y en los días de la Concepción, Natividad, Anunciación, Purificación y Asunción de la Bienaventurada Virgen María; e igualmente el día primero de noviembre, fiesta de Todos los Santos, y en la de San Benito; y si rezare devotamente a Dios por la extirpación de las herejías y cismas, la exaltación y la propagación de la fe católica, la paz y la concordia entre los príncipes cristianos y otras necesidades de la Iglesia Romana, ganará una indulgencia plenaria y la remisión de todos sus pecados.
"Aquel que cumpliere las mismas condiciones en las otras fiestas de Nuestro Señor o de la Bienaventurada Virgen María, de los Santos Apóstoles, o de San José, San Mauro, San Placido, Santa Escolástica y Santa Gertrudis, de la Orden de San Benito, ganara en cualquiera de esas fiestas una indulgencia de siete años y siete cuarentenas.
"Alcanzará la misma gracia quien oyere la Misa o la celebrare, si es sacerdote, y orare a Dios por la prosperidad de los príncipes cristianos y la tranquilidad de sus estados y dominios.
"Aquel que en homenaje a la Pasión de Jesucristo Nuestro Señor ayunare los viernes, o los sábados en honor de Nuestra Señora, cada vez que lo hiciere ganara una indulgencia de siete años y siete cuarentenas.
" Y aquel que, confesado y alimentado con la Sagrada Comunión, guardare ayuno esos mismos días durante un año entero, ganara una indulgencia plenaria, y esa misma gracia también se concede a aquel que, esforzándose en cumplir la misma obra, muriere en el curso del año.
"Quien tuviere la costumbre de rezar una o varias veces por día al jaculatoria: Bendita sea la purísima e inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, ganará una indulgencia de cuarenta días.
"Quien tuviere la costumbre de rezar por lo menos una vez por semana la tercera parte del Rosario o los quince misterios, o el Oficio de la Santísima Virgen, o el de difuntos, o sus Vísperas con por lo menos un Nocturno y sus Laudes, o los Siete Salmos Penitenciales con las Letanías y salmos que le siguen; o cinco veces la Oración Dominical en honor del Santo Nombre de Jesús o de sus cinco llagas, cinco veces la Salutación Angélica en honor del Santísimo Nombre de María, o la Antífona Sub tuum praesidium con una de las oraciones aprobadas, ganará el día que lo hiciere una indulgencia de cien días, favor que también gozará quien una vez cada viernes rezare tres veces la Oración Dominical y la Salutación Angélica y meditare piadosamente la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo. La misma gracia será concedida a quien por devoción a San José, San Benito, San Mauro, Santa Escolástica y Santa Gertrudis, recitare el salmo Miserere mei, Deus, o cinco veces la Oración Dominical y la Salutación Angélica, y rezare a Dios para que, por su intercesión, conserve a la Santa Iglesia Católica, y a él mimo le obtenga un fin bienaventurado y tranquilo.
"Quien rezare, antes de la celebración de la Misa o de la recepción de la Sagrada Comunión, o de la recitación del Oficio Divino, o del Oficio parvo de la Santísima Virgen María una devota oración, gozará de cincuenta días de indulgencia; privilegio concedido igualmente a quien rezare a Dios por los fieles que estuvieren en el artículo de muerte, y dijere por ellos tres veces la Oración Dominical y la Salutación Angélica.
"Quien visitare a los presos en la cárcel o a los enfermos en los hospitales, y los ayudare con alguna obra de misericordia o enseñare la doctrina cristiana en la iglesia o en su casa, a sus hijos, parientes o criados, obtendrá cada vez, además de las indulgencias concedidas a estas acciones por otros Sumos Pontífices, una indulgencia de doscientos días.
"Quien recitare los quince misterios o una tercera parte del Rosario de la Santísima Virgen María en honor de su Purísima e Inmaculada Concepción, y le pidiere, por su intercesión ante el divino Hijo, la gracia de vivir y morir exento de pecado mortal, recibirá una indulgencia de siete años. también quien acompañare devotamente al Santísimo Sacramento al ser llevado como viático a los enfermos, ganará la misma indulgencia, además de las concedidas por otros Sumos Pontífices a los que practicasen tan piadosa obra.
"Quien rezare todos los días por la extirpación de las herejías ganará, una vez por semana, una indulgencia de veinte años.
"Quien examinare su conciencia y verdaderamente arrepentido, se propusiera firmemente corregirse de sus faltas y confesarse, ganará, rezando cinco veces con devoción la Oración Dominical y la Salutación Angélica, una indulgencia de un año, y si confesare y recibiere la Santa Comunión, ganará el mismo día una de diez años.
"Quien por sus buenos ejemplos o consejos, llevare a un pecador a la penitencia, obtendrá la remisión de la tercera parte de las penas debidas por sus pecados; y quien, realmente arrepentido se confesare y recibiere la Santa Comunión el Jueves santo y el día de Pascua de Resurrección, y rezare devotamente a Dios por la exaltación de la santa Madre Iglesia y la conservación del Sumo Pontífice, ganará las mimas indulgencias que en tales días concede su Santidad, cuando da al pueblo la bendición solemne.
"Quien rezare a Dios por la propagación de la Orden o Religión de San Benito, participará de todas las buenas obras generales o particulares que se hagan, a cualquier título, en esa misma Orden
"Quien por enfermedad corporal o cualquier otro impedimento legítimo no pudiere oír Misa, o celebrarla, si es sacerdote, o recitar el Oficio Divino, o el de la Santísima Virgen María, o practicar los otros ejercicios de virtud prescriptos para ganar las indulgencias arriba mencionadas, podrá no obstante ganarlas, si en lugar de esos piadosos ejercicios, recitare tres veces la Oración Dominical y la Salutación Angélica con la Antífona Salve Regina, agregando al final esta aspiración: Bendita sea la Santísima Trinidad, y alabado sea el Santísimo Sacramento; bendita sea la Concepción de la Santísima Virgen María concebida sin pecado; con tal, sin embargo, de que haya confesado y comulgado, o al menos, contrito, tenga el firme propósito de confesarse.
"Quien en el artículo de la muerte encomendare piadosamente su alma a Dios, y habiendo confesado y recibido la Santa Comunión, si pudiere; o al menos habiendo hecho de corazón un acto de contrición, invocare con la boca, si pudiere, o si no, al menos de corazón, los nombres de Jesús y María, alcanzará una indulgencia plenaria y la remisión de todos sus pecados.
"Toda persona podrá ganar para sí, o aplicar en sufragio de los fieles difuntos, todas y cada una de las indulgencias arriba mencionadas, así como la remisión de los pecados y la relajación de las penas debidas.
"No obstante cualquier prescripción en contrario. Su Santidad declaró que si las Medallas de que aquí se trata, no estuvieren bendecidas por los monjes nombrados anteriormente, o por aquellos a quienes la Santa Sede hubiere acordado, por especial privilegio esa facultad, no gozarán de ninguna indulgencia. También prohibió que dichas Medallas fueran de papel u otro material semejante, exigiendo que sean únicamente de oro, plata, bronce, cobre u otro metal sólido; de no ser así, no gozarán de ninguna indulgencia.
"En cuanto a la distribución y uso de estas Medallas Su Santidad ordenó igualmente que se siguiera el Decreto de decir que las Medallas benditas con la aplicación de las indulgencias aquí mencionadas no pasan de la persona a quien fueron concedidas por los referidos Monjes, y a quien fueron distribuidas en primer lugar; y no podrán ser prestadas o vendidas, o tomadas en préstamo, en cuyo caso perderán las indulgencias que les fueron aplicadas; igualmente, si alguna se perdiere, no podrá ser reemplazada por otra a menos que ésta sea bendita por aquellos que antes indicamos, no obstante cualquier concesión o privilegio en contrario.
"Además, Su Santidad prohíbe expresamente que ningún sacerdotes secular o de cualquier Orden, Congregación, Instituto Regular, sea cual fuere su dignidad u oficio, con excepción de los monjes ya mencionados, o de aquellos a quienes la Santa Sede hubiere acordado un Indulto por un privilegio especial, se atreva o presuma bendecir dichas Medallas o Cruces, o distribuirlas a los fieles, después de bendecirlas, bajo las penas infligidas al arbitrio de los respectivos Ordinarios del lugar o Inquisidores de la fe según la gravead de la culpa, además de la nulidad de las bendiciones. No obstante cualquier acto en contrario, dése a la presente valor perpetuo
"Y quiso Su Santidad que la copia de esta letras manuscritas o incluso impresa y suscripta por un escribano público, o por el secretario del Visitador perpetuo que entonces exista, provista del sello de una persona constituida en autoridad o del mismo Bennon o del Visitador perpetuo entonces existente, tenga el mismo crédito en juicio o en cualquier parte que tendría la presente si fuera exhibida o presentada.

"Dado en Roma, el 23 de diciembre del año 1741
"(L.S.)
"L. Cardenal Pico, Prefecto.
"A. M. Erba, Protonotario Apostólico, Secretario de la Sagrada Congregación



Pero, como agregaba  la misma exposición, aunque nadie pueda dudar del valor del Decreto y de la facultad aquí acordada; sin embargo, para darle aún mayor respeto y solidez ante todos, dicho exponente deseando vivamente que este Decreto con todas las cláusulas que en él se contienen y expresan, sea aprobado y confirmado a perpetuidad por Nos y la Sede Apostólica como arriba se lee; Nos suplicó humildemente y Nos pidió con gran insistencia que por la presente Nos dignásemos proveer favorablemente a su súplica.
En consecuencia, queriendo dar a dicho exponente una marca de Nuestra especial benevolencia, y declarándolo absuelto y desligado, solo a los efectos de la presente, de toda excomunión, suspensión y entredicho, y de todas las sentencias eclesiásticas pronunciadas por quien quiera que sea, así como de todas las censuras a jure o ad homine por cualquier causa u ocasión, si hubiere incurrido de algún modo en cualquiera de ellas; y determinado por las súplicas que Nos dirigió, aprobamos y confirmamos para siempre con Nuestra autoridad Apostólica, por medio de la presente, dicho Decreto con todo lo que contiene y expresa, y le agregamos la solidez que confiere la inviolable confirmación Apostólica, supliendo a todos y a cada uno de los errores de hecho, de derecho, de solemnidad y cualquier otro que allí pueda encontrarse de cualquier modo que sea, aunque fuere substancial. Queremos que las presentes letras sean y permanezcan firmes, válidas y eficaces para siempre, y que obtengan y reciban su pleno y total efecto. Declaramos que no serán comprendidas en las revocaciones, suspensiones, limitaciones, derogaciones y otras disposiciones contrarias, hechas o que se haya de hacer apropósito de favores semejantes o distintos, por Nos y los Pontífices Romanos sucesores nuestros; por el contrario, serán siempre exceptuadas, y en dichas revocaciones, cada vez serán restablecidas, respuestas y reintegradas plenamente a su antiguo estado, y siempre válidas. Queremos finalmente que, sea cual fuere la fecha posterior en que sean comunicadas por el exponente y sus sucesores elegidos en el futuro, la presente obtenga y consiga su pleno efecto, sin que el exponente ni sus sucesores puedan o deban ser perturbados, inquietados o impedidos por autoridad alguna, o bajo ningún pretexto, color o pretensión. Así y no de otro modo deberá ser juzgado y definido por toda persona que ejerza la autoridad que fuere, ordinaria o delegada, aún por los Auditores de las causas del Palacio Apostólico, Cardenales de la Santa Iglesia Romana, incluso Legados a Latere, y los Nuncios Apostólicos de la Santa Sede. Decretamos nulo y sin valor todo cuanto alguno de ellos, sea cual fuere su autoridad, ejecutare contra dichas letras con o sin conocimiento de causa. No obstante las Constituciones y reglamentos Apostólicos, y de dicha Orden, aún cuando fuere corroborados por la confirmación Apostólica o de cualquier otro modo; no obstante, igualmente, los estatutos, costumbres, indultos y privilegios, Cartas Apostólicas concedidas, confirmadas o renovadas a los superiores y otras personas, contrarias de cualquier modo a dichos privilegios. Constituciones, reglamentos y demás que derogamos, así como cualquier otra disposición contraria, aunque deba hacerse mención y expresión de ellas, especial y específicamente expresa e individual, aún con inserción de todo su tenor y no mediante una alusión general y equivalente; y aún en el caso en que debieran ser insertadas palabra por palabra, sin omitir nada y guardando la forma en que están redactadas; dichas Constituciones, reglamentos y demás escritos considerándose expresados en la presente, y en vigencia en cuanto a todo lo demás, las derogamos plena y ampliamente por esta vez, así como cualquier otra disposición que pueda ser contraria. Dado en Roma, en Santa María Mayor, bajo el anillo del Pescador, el 12 de marzo de 1742, segundo de nuestro Pontificado
P. Cardenal Prodatario

Fuente: 
Libro "La Medalla de San Benito" Autor: Dom Prosper Guéranger O.S.B. Abad de Solesmes

lunes, 16 de julio de 2012

Batalla de las Navas de Tolosa

Hoy, se conmemora el 800º aniversario de la batalla de las Navas de Tolosa, en la cual la fuerza compuesta por unos 70000 católicos, provenientes de los reinos de Castilla, Navarra y Aragón, de las órdenes militares de San Juan, los Templarios, de Santiago, Calatrava y San Lázaro, y de algunos cientos de soldados llegados de los reinos de Francia y Portugal y León. bajo el mando del Rey Alfonso VII de Castilla, Sancho VII de Navarra, Pedro II de Aragón, contando con el apoyo del arzobispo de Toledo, y la Bula del Papa Inocencio III declarando la cruzada
Se enfrentó a unos 120000 soldados (algunas fuentes llegan a más del doble) bajo la dirección del califa "Miramamolín" incluyendo combatientes del Al-Ándalus, almohades del norte de África y la guardia negra del Senegal, que se ataban con cadenas al suelo

La victoria católica en las Navas de Tolosa, fue el punto de inflexión en la Reconquista que desde entonces (y a pesar de continuar durante más de dos siglos) fue ciertamente favorable a la expulsión de los poderes musulmanes de la península ibérica







domingo, 24 de junio de 2012

Vía Crucis

Aclaración: Este Vía Crucis esta  pensado para ser hecho bajo la dirección de un Sacerdote, omitiré por tanto las partes que tengan que ver directa, exclusivamente con la participación del Ministro de Dios

"VIA CRUCIS EXPLANADO"

Compuesto en Idioma Italiano
Por el R. P. Fr. Leonardo de Porto Mauricio, Menor Reformado, Misionero Apostólico.

Traducido a nuestro Castellano, añadidas algunas cosas en las Oraciones de la Visita de las Estaciones
Por el P. Fr. Julián de San  Joseph, o Gascueña, Lector de Teología, y Procurador de la Provincia de la Purísima Concepción de Franciscos Descalzos en Castilla La Nueva.
--- 1758 ---

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo

Oración Preparatoria

Acto de Contrición, que se hará antes de dicho Santo Ejercicio

Clementísimo Jesús mío, porque sois infinitamente Bueno y Misericordioso, os amo sobre todas las cosas, y de todo corazón me arrepiento de haberos ofendido, Dios mío, y sumo Bien mío; ofreciéndoos este Santo Viaje, en honra y veneración de aquel Viaje doloroso, que, Vos hicisteis por mi indignísimo pecador: e intento el ganar todas las Indulgencias, y rogar por todos aquellos fines, y motivos, por los cuales fue concedido un tan grande tesoro: suplicándoos humildemente, que yo haga este Santo Ejercicio de tal modo, que me ayude a conseguir vuestra misericordia en esta vida, y en la otra vida eterna. Amén

Estación Primera
V. Adoramus te Christe, et benedicimus tibi. (Te adoramos Cristo, y te bendecimos)
R. Quia per Sanctam Crucem tuam redemisti mundum (Que por tu Santa Cruz, redimiste al mundo)



Jesús es condenado a muerte
En esta primera Estación se representa la Casa, y Pretorio de Pilatos, donde Nuestro Señor Jesucristo coronado de penetrantes Espinas, y todo bañado en sangre, recibió la sentencia de Muerte.

Considera la admirable sumisión del Inocente Jesús, en recibir una tan Inicua Sentencia de Muerte: y sabe, que tus culpas, y pecados, fueron los falsos testigos, que la firmaron, y tu obstinación indujo a aquel impío Juez a proferirla:  y si así es, vuélvete hacia tu Dios Amoroso: y más con lagrimas del corazón, que con las expresiones de la lengua, dile así:

¡Ay de mí! Amado Jesús mío, y ¡qué amor tan entrañable el vuestro! Pues por una criatura tan ingrata sufrir Pasiones, Cadenas, y Azotes tan crueles, hasta ser sentenciado a una ignominiosa muerte? Ea, que solo esto basta para herirme el corazón, y hacerme detestar tantos pecados míos que fueron la causa de tantos trabajos vuestros: ya, Señor, abomino mis pecado, ya los lloro, y por todo este Camino doloroso andaré suspirando y repitiendo: Jesús mío misericordia, Jesús mío misericordia. Amén

Rezar: 
Pater Noster  (Padre Nuestro)
Ave María  (Ave María)
Gloria Patri  (Gloria al Padre...)

Miserere nostri, Domini, miserere nostri  (Ten misericordia de nosotros, Señor, ten misericordia de nosotros)

Estación Segunda
V. Adoramus te Christe, et benedicimus tibi.
R. Quia per Sanctam Crucem tuam redemisti mundum



Jesús recibe la pesada Cruz, sobre sus Hombros
En esta segunda Estación se representa el lugar, donde, por mano de cruelísimos Ministros, fue cargado sobre los penados Hombros de Jesús el Madero pesado de la Cruz.

Considera, como el Benignísimo Jesús, lleno de inmensos dolores, se abraza con la Santa Cruz; y mira con cuanta mansedumbre sufre los golpes, y escarnios de aquellos viles hombres: cuando Tú, o miserable, huyes, en cuanto puedes, la Cruz de la verdadera penitencia, sin reflexionar, que sin Cruz no hay entrada en la Gloria. Llora, pues tu ceguedad, con la cual, hasta ahora, has aborrecido el padecer, y vuelto de Corazón a tu Señor, dile, suspirando, así:

A mí, Jesús mío, a mí, y no a Vos, se debe esa pesada Cruz. ¡O Cruz pesadísima! que fuiste fabricada de mis feas y enormes culpas. Ea, pues, Salvador mío, dadme fortaleza para abrazar con amor las Cruces de los trabajos, que merecen mis pecados, a fin de que en el breve tiempo de esta vida, teniendo la dichosa suerte de vivir abrazado con la Santa Cruz, muera crucificado, y por medio de la Cruz, arribe finalmente a gozaros eternamente en el Cielo. Amén.

Rezar: 
Pater Noster 
Ave María 
Gloria Patri

Miserere nostri, Domini, miserere nostri

Estación Tercera
V. Adoramus te Christe, et benedicimus tibi.
R. Quia per Sanctam Crucem tuam redemisti mundum



Jesús cae con la Cruz, la primera vez.
En esta tercera Estación se representa el lugar, donde el Pacientísimo Jesús cayo la primera vez con la Cruz.

Considera, como el Afligidísimo Jesús, descaecido de fuerzas, por la Sangre que vertía, y por la fatiga, que con el tropel le ocasionaban aquellos viles Ministros de Satanás, cayó la primera vez en tierra, debajo del pesado Madero de la Cruz. Ea, pues, mira como aquellos envenenados verdugos lo hieren con palos, puntillones y desprecios: y el Pacientísimo Jesús a todo no abre su boca, sufre y calla: cuando tú, en tus ligerísimos trabajos, eres tan impaciente, que luego te alteras, impacientas y ensoberbeces: y aún por ventura, tal vez temerariamente blasfemas. Pues esta vez, a lo menos, arrepentido de tus altiveces, detesta tu soberbia, y ruega a tu afligido Dios de esta manera:

Amantísimo Redentor mío, aquí está postrado a vuestros pies el pecador mas pérfido de cuantos viven sobre la tierra. ¡Oh cuantas caídas! ¡Oh cuantas veces he sido precipitado en el abismo de la iniquidad!. Ayudadme, Jesús mío, ayudadme, a fin de que en lo restante de mi vida no vuelva a caer en culpa alguna mortal, y en la muerte asegure el conseguir la eterna salvación.

Rezar: 
Pater Noster 
Ave María 
Gloria Patri

Miserere nostri, Domini, miserere nostri

Estación Cuarta
V. Adoramus te Christe, et benedicimus tibi.
R. Quia per Sanctam Crucem tuam redemisti mundum


Jesús encuentra a su Santísima Madre
En esta cuarta Estación se representa el lugar, donde Nuestro Apasionado Redentor encontró a tu afligidísima Madre

¡O qué dolor traspasó el Corazón de Jesús! Y, ¡Oh que dolor hirió el Corazón de María en aquel encuentro! ¡Oh alma ingrata! ¿Qué mal te ha hecho mi Inocente y pobre Madre? dice Jesús. Ea, pues, deja la culpa, que fue la causa de estas nuestras grandes penas. Y tú, ¿qué les respondes? Y arrepentido, con lágrimas de dolor, diles así:

¡Oh Divino Hijo de María! ¡Oh Santísima Madre de mi Amado Jesús! Aquí me tenéis postrado a vuestros Pies Santísimos, humillado, y compungido: confieso, que soy yo aquel traidor, que fabriqué, pecando, el cuchillo de dolor, que traspasó vuestro tiernísimo Corazón: ya me arrepiento de corazón, y pido a entrambos misericordia, y perdón: 
Misericordia, Jesús mío, misericordia: 
Misericordia, Santísima María, misericordia: 
A fin de que, por medio de esa gran misericordia, yo me aparte de las culpas, medite vuestras penas todo el breve tiempo de mi vida, y pase después a veros en los gozos de la Gloria. Amén

Rezar: 
Pater Noster 
Ave María 
Gloria Patri

Miserere nostri, Domini, miserere nostri

Estación Quinta 
V. Adoramus te Christe, et benedicimus tibi.
R. Quia per Sanctam Crucem tuam redemisti mundum



El Cirineo ayuda  a llevar la Cruz al Redentor
En esta  quinta Estación se representa el lugar, donde precisaron los Judíos al Cirineo, a que ayudase a llevar la Cruz a nuestro Redentor Jesús.

Considera, que tú eres aquel Cirineo, el cual llevo la Cruz de Jesús por cumplimiento, o por fuerza, porque estas muy asido a las conveniencias transitorias de este mundo. Ea, pues, desprende tu voluntad de los aparentes bienes mundanos, y aliviarás de tan crecido peso al fatigado Jesús: y abrazando de corazón todos los trabajos, que te vienen de la mano de Dios, te ofrecerás a sufrirlos con paciencia, dando gracias a tu Dios, a quien dirás así:

¡Oh Amantísimo Jesús mío! Gracias os doy por tantas, y tan oportunas ocasiones, como me dais, de merecer por mí, y de padecer por Vos. Ea, pues, haced, Dios mío  que sufriendo con paciencia todo aquello, que tiene apariencia de mal en esta vida, consiga los  tesoros  de bienes eternos en la otra: y padeciendo aquí con Vos desconsuelos, y trabajos, sea hecho digno de pasar a reinar también con Vos eternamente en el Cielo. Amén.

Rezar: 
Pater Noster
Ave María
Gloria Patri

Miserere nostri, Domini, miserere nostri

Estación Sexta 
V. Adoramus te Christe, et benedicimus tibi.
R. Quia per Sanctam Crucem tuam redemisti mundum



Limpia la Verónica el Rostro ensangrentado de Jesús
En esta sexta Estación se representa el lugar, donde la Santa Mujer Verónica limpió con un paño el Rostro ensangrentado de Jesús.

Considera, como aquel Santo lienzo quedó estampado el pálido Rostro de Jesús: mira aquel paño todo desfigurado el Rostro de tu Dios; y movido del amor, procura formar un propio retrato de aquel Rostro en tu corazón: ¡Oh feliz de ti!, si con Jesús, esculpido en tu corazón, vivieres: ¡Oh feliz de ti!, si con Jesús, esculpido en el corazón, murieses: pues para merecer un bien tan grande, ruega a tu Señor así:

Atormentado Salvador mío, yo os suplico, que imprimáis de tal manera en mi corazón la imagen de vuestro Santísimo Rostro, que de día y de noche siempre piense en Vos, para que puesta delante de mi vista vuestra Pasión dolorosa, llore siempre mis enormes culpas; que alimentado aquí, como os lo ofrezco, con el pan del dolor de mis pecados, espero, que después me concedáis el consuelo de ver vuestro hermoso Rostro eternamente en el Cielo. Amén

Rezar: 
Pater Noster 
Ave María 
Gloria Patri

Miserere nostri, Domini, miserere nostri

Estación Séptima 
V. Adoramus te Christe, et benedicimus tibi.
R. Quia per Sanctam Crucem tuam redemisti mundum



Jesús cae por Segunda vez con la Cruz.
En esta séptima Estación se representa la Puerta de Jerusalén llamada Judiciaria, donde nuestro Redentor cayó en la tierra segunda vez con la Cruz.

Considera a tu Señor, caído, y tendido en el suelo, abatido de los dolores, pisado con desprecio de los enemigos, y escarnecido de la Plebe; y advierte, que tu soberbia fue quien le impelió a caer, y tu altivez lo puso tan abatido. Ea, pues, baja esta vez tus altivos pensamientos, y con dolorosa contrición de lo pasado propón el humillarte a todos en los por venir, y di a tu Señor así:

¡Oh Santísimo Redentor mío! aunque os miro caído en este suelo; os confieso al mismo tiempo poderoso: y así os suplico el favor de que yo abata todos mis pensamientos de soberbia, ambición, y de propia estimación, a fin de que caminando siempre en este abatimiento, abrace de corazón el retiro, y los desprecios; y con esta humildad intima, cordial, y verdadera, que tanto a Vos agrada, merezca aliviaros de tan dolorosa caída, y después ser levantado a gozaros en la Gloria. Amén

Rezar: 
Pater Noster 
Ave María 
Gloria Patri

Miserere nostri, Domini, miserere nostri

Estación Octava
V. Adoramus te Christe, et benedicimus tibi.
R. Quia per Sanctam Crucem tuam redemisti mundum



Jesús consuela a las hijas de Jerusalén
En esta octava Estación se representa el lugar, donde el benignísimo Jesús consoló a unas dolorosas, y afligidas mujeres de Jerusalén.

Considera, que tú tienes mucho mayor motivo de llorar, y de llorar por Jesús, que tanto padece por ti, y por ti mismo, que ingrato con tus pecados, eres la causa de aquellos grandes tormentos. ¿y por qué, a vista de tantas penas, permaneces aún en tu dureza? A lo menos, mirando aquí a Jesús, que muestra tanta piedad con aquellas mujeres Santas, emprende gran confianza; y con gran dolor, y compunción, dile a tu Señor así:

¡Oh amabilísimo Salvador mío!, ¿Cómo mi corazón no se deshace en lágrimas de dolor, al ver que por mi estáis Vos entre indecibles tormentos? Lágrimas, Señor, os pido, y lágrimas de dolor, y compasión, a fin de que con lágrimas en los ojos, y con dolor en el corazón, merezca aquella piedad, que mostraste a las piadosas mujeres. Ea, pues, concédeme esta consolación Divina, que mirado de Vos con ojos piadosos en la vida, asegure en la muerte el pasar a veros en la Gloria. Amén

Rezar: 
Pater Noster 
Ave María 
Gloria Patri

Miserere nostri, Domini, miserere nostri

Estación Nona (novena)
V. Adoramus te Christe, et benedicimus tibi
R.Quia per Sanctam Crucem tuam redemisti mundum


Jesús cae por tercera vez con la Cruz
En esta nona Estación se representa el lugar, donde el pacientísimo Jesús, destituido en gran manera de fuerzas, cayó por tercera vez en tierra con el pesado madero de la Cruz.

¡Oh, que penosa fue esta caída de nuestro amado Jesús! Mira con que furor, y rabia embisten aquellos crueles lobos al Mansísimo Cordero Jesús: pues todos, ansiosos de verlo puesto en la Cruz, con golpes y desprecios, hacen que se levante del suelo, ¡Oh maldito pecado, que así maltrato al Hijo de Dios! ¿Pues, alma cristiana, merece bien tus lágrimas un Dios así oprimido, un Dios así atormentado? Ya se ve que las merece; pues con ellas en los ojos, dile así al Señor:

Omnipotente Dios mío, que con solo un dedo sustentáis la tierra, y el Cielo: ¿quién, Señor, os ha hecho caer desmayado en este suelo? Pero ¡ay de mí! que quien os ha postrado, han sido mis reincidencias, y mis repetidas culpas, añadiendo en Vos tormentos a tormentos, con añadir yo pecados a pecados. Peo ya reconocido, me postro a vuestros pies arrepentido, y con propósito firme de no repetir mas culpas, y suspirando, repito una, y mil veces; no más pecar, mi Dios, no más pecar. Amén.

Rezar: 
Pater Noster 
Ave María 
Gloria Patri

Miserere nostri, Domini, miserere nostri

Estación Décima
V. Adoramus te Christe, et benedicimus tibi
R. Quia per Sanctam Crucem tuam redemisti mundum



Desnudan a Jesús de sus vestidos, y le dan a beber hiel amarguísima
En esta Estación se representa el lugar, donde a nuestro Redentor Jesús le quitaron sus propias vestiduras, y le dieron a beber amarga hiel.

Considera, alma cristiana, como aquellos tigres inhumanos desnudaron a tu Dulce Jesús, y con la túnica pegada a las doloridas carnes, salieron pedazos de carne, y sangre, quedando en lo exterior todo, de pies a cabeza, hecho una llaga, y en lo interior martirizado el gusto con la hiel que le dieron a beber. Mira como tu Divino Redentor, que es el que fluye de hermosura a los Cielos, entre sus tormentos sufre el quedarse desnudo en presencia de un numeroso concurso: y movido de lastima, y compasión, dile así a tu Redentor.

Afligidísimo Jesús mío, ¿qué horrible mutación es la que veo? ¿Vos, Señor, todo sangre, todo llagas, todo desnudez, todo amarguras: y yo todo deleites, todo vanidad, todo dulzura? !Ah señor que no camino bien! Bien lo conozco en Vos, que sois el verdadero camino: pero dadme vuestro auxilio para mudar de Vida, y poned tal amargura en mi gusto a las cosas de este mundo, que de aquí en adelante no guste ya otra cosa, que las amarguras de vuestra Pasión Santísima, para que consiga el pasar a gozar las dulzuras de la Gloria. Amén.

Rezar: 
Pater Noster 
Ave María 
Gloria Patri

Miserere nostri, Domini, miserere nostri

Estación Undécima (decimoprimera)
V. Adoramus te Christe, et benedicimus tibi.
R. Quia per Sanctam Crucem tuam redemisti mundum



Clavan a Jesús en el duro madero de la Cruz
En esta undécima Estación se representa el lugar, donde los impíos Judíos tendieron sobre la Cruz al Dulcísimo Jesús, y lo clavaron en ella en presencia de su Madre Santísima.

Considera el acervísimo dolor que sentiría el buen Jesús, al traspasarle con duros clavos sus Divinos pies, y manos, quedando el Sagrado Cuerpo clavado en un madero: y qué pena sería la de la Dulcísima María, al ver delante de sí a su Hijo querido, todo tan destrozado, y lastimado, que aún a las criaturas infernales movía a compasión. Pues, ¿cómo no se deshace tu corazón en lágrimas a vista de tantas penas? a lo menos, explica con el llanto tu dolor, diciendo así a tu Señor.

Clementísimo Jesús mío, crucificado por mí: barrenad, Señor, y traspasad mi duro corazón con los clavos de vuestro santo amor, y temor: y ya que mis pecados fueron los clavos crueles, que traspasaron a Vos los pies, y manos, haced que vuestro santo temor, y el dolor de mis pecados sean el Artífice, que fijen, y moderen en mí todas mis desordenadas pasiones, a fin de conseguir la feliz suerte, de que viviendo con Vos crucificado en la tierra pase a reinar con Vos en las felicidades de la Gloria. Amén

Rezar: 
Pater Noster 
Ave María 
Gloria Patri

Miserere nostri, Domini, miserere nostri

Estación Duodécima (decimosegunda)
V. Adoramus te Christe, et benedicimus tibi.
R. Quia per Sanctam Crucem tuam redemisti mundum



Levantan en la Cruz a Jesús, y expira en ella el Redentor del Mundo
En esta duodécima Estación se representa el lugar, donde nuestro Salvador, después de puesto en la Cruz, fue levantado en ella, y dio su amorosa vida redimiendo al mundo.

Pues, alma cristiana, alza los ojos, y mira en el aire pendiente de tres clavos al Dulcísimo Jesús; mira aquel Divino Rostro entre agonías, mira todas sus llagas renovadas, y de pies, y manos corren tres fuentes de sangre, que llegan hasta la tierra: oye como perdona a quien le agravia, ofrece el Paraíso al que lo quiera, deja al cuidado de Juan a su Madre Amada, encomienda al Padre su Santísima Alma; y al fin, inclinando la Cabeza, expira. ¿Con que ya murió Jesús? ¿Y ha muerto en la Cruz por ti? Y tú, ¿qué es lo que haces? Ea, pues resuelve no apartarte de este lugar santo, sin estar renovado, y compungido: y así, abrazado a la Cruz del Redentor dile así a su Majestad.

Amabilísimo Redentor mío, yo conozco, y yo confieso, que mis gravísimas culpas son los verdugos más despiadados, que os han quitado la vida, y que no merezco el perdón de tan crecida ofensa: pero oyéndoos a Vos en esta Cruz perdonar a vuestros enemigos; ¡Oh cuanto animo, y esfuerzo recibe mi corazón! Y si me enseñáis a perdonar; aquí me tienes pronto para perdonar de corazón a todos mis enemigos: sí, mi Dios, por amor vuestro, a todos perdono, y deseo bien a todos, para que así me concedáis, que en la última hora de mi vida escuche de vuestra boca aquella feliz palabra:
Hoy serás conmigo compañero en la Gloria. Amén

Rezar: 
Pater Noster 
Ave María 
Gloria Patri

Miserere nostri, Domini, miserere nostri

Estación Decimatercia (decimotercera)
V. Adoramus te Christe, et benedicimus tibi.
R. Quia per Sanctam Crucem tuam redemisti mundum



Descienden de la Cruz a nuestro Redentor, y lo ponen en los brazos de su Beatísima Madre.
En esta terciadecima Estación se representa el lugar, donde el Cuerpo difunto de Jesús fue bajado de la Cruz, y puesto en los brazos de su afligidísima Madre.

Considera, ¿cuál sería la espada de dolor, que traspasó el corazón de aquella inocente Madre, cuando recibió en sus brazos a su Divino Hijo ya difunto? ¿Qué sentimiento tendría, al ver aquel divinizado Cuerpo, que se había formado en sus entrañas por obra del Espíritu Santo, todo acardenalado, todo ensangrentado, y todo de pies a cabeza destrozado? Allí se renovaron en María todas las penas. Pero contemplando tú, que tus pecados fueron la pésima fiera, que hizo aquel destrozo en el amado Hijo de María, desata tu corazón en lágrimas, y uniéndolas con la que vierte aquella afligida Madre, dile así:

¡Oh valerosa Reina de los Mártires! ¡Qué mar inmenso de penas, y tormentos esta hecho vuestro pecho! Conozco no ser digno de acompañaros en vuestro sentimiento, porque he sido la causa de que tan cruel espada de dolor traspase vuestra Alma. Pero concédeme, gran Señora, usando de vuestra piedad, y vuestra misericordia, que yo conozca mis ceguedades pasadas, para que sintiéndolas con amargura, partícipe de vuestras aflicciones en la presente vida, y pase después a haceros compañía en las consolaciones de la eterna. Amén.

Rezar: 
Pater Noster 
Ave María 
Gloria Patri

Miserere nostri, Domini, miserere nostri

Estación Decimacuarta (decimocuarta)
V. Adoramus te Christe, et benedicimus tibi.
R. Quia per Sanctam Crucem tuam redemisti mundum



Ponen el Sagrado Cuerpo de Jesús en el Sepulcro.
En esta cuartadecima Estación se representa el lugar del Santo Sepulcro, donde fue colocado el Cuerpo Santísimo de Jesús.

Considera, cuantos serían los llantos de Juan, de la Magdalena, y de las otras Marías, y de todos los Seguidores de Cristo, cuando se cerró el Sepulcro: Pero más que todos, considera la desolación de la piadosa Madre, al verle sola, privada de la presencia de su Hijo, que tanto la consolaba. Y a vista de tantas lágrimas, avergüénzate de que en el discurso de todo este Santo Viaje, hayas mostrado tan poco sentimiento de piedad, y compasión. Ea, esfuérzate en esta última Estación, y besando la piedra de aquella Sagrada Tumba, desea depositar en ella tu corazón: y con amargo llanto, ruega a tu Señor difunto, y dile así:

Piadosísimo Jesús mío, que por solo mi amor quisiste andar todo este camino doloroso, os adoro ya difunto, y cerrado en el Sagrado Sepulcro; pero más quisiera teneros encerrado en mi pobre corazón, a fin de que unido con Vos, después de este Santo Ejercicio, me levante a nueva vida de gracia, y merezca con la perseverancia morir en vuestra amistad. Concédeme, pues, que por los méritos de vuestra Pasión Santísima, que he meditado en esta Vía Sacra, sea en el extremo de mi vida mi único alimento el Santísimo Sacramento, y mis últimas palabras aquellos dos dulces nombres Jesús, y María; y que mí último aliento se una con aquel, con que Vos expirasteis en la Cruz; que de esta forma, con fe viva, esperanza cierta, y caridad fervorosa, muera con Vos, y muera por Vos, para reinar con Vos por los siglos de los siglos. Amén.

Rezar: 
Pater Noster 
Ave María 
Gloria Patri

Miserere nostri, Domini, miserere nostri

---- hasta aquí las oraciones del Via Crucis del libro de 1758 -----

Según las intenciones del Sumo Pontífice:
Rezar:
Pater Noster
Ave María
Gloria Patri

Por la conversión de los pecadores:
Rezar:
Salve Regina (Salve Reina y Madre de Misericordia...)
Padre, líbranos de todo mal. Con tu Santa Sabiduría Señor sálvanos de todo pecado. En nombre de todos cuantos te queremos, Señor, llévanos por el camino del bien.

Oración final (Anima Christi)
Alma de Cristo, santificame
Cuerpo de Cristo, sálvame
Sangre de Cristo, embriágame
Agua del Costado de Cristo, lávame
Pasión de Cristo, confórtame
Oh buen Jesús, óyeme
dentro de tus llagas, escóndeme
no permitas que me aparte de ti
del maligno enemigo, defiéndeme
en la hora de mi muerte, llámame
y mándame ir a Ti, para que con Tus santos te alabe
por los siglos de los siglos
Amén.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

martes, 12 de junio de 2012

Sanctus


Esta semana volvió a ocurrir lo que se ha vuelto una mala costumbre, que es en realidad un abuso litúrgico, el Sanctus también ha sido modificado, de hecho, es constante que cambien las palabras por una canción, esto es más de lo mismo que he expuesto en las entradas anteriores, en esta ocasión lo expongo con unas pruebas de la necesidad y obligación de mantener ciertas partes de la Santa Misa, inalteradas, por que, o se celebra bien, o mejor que ellos (los sacerdotes) no se complican la vida y vuelvan a celebrar la Santa Misa en Rito Tridentino, en latín y sin "novedades" ni "experimentos" litúrgicos.

Del Motu Proprio 
Tra Le Sollecitudini
del Sumo Pontífice
Pio X
Sobre la música Sagrada

III. TEXTO LITÚRGICO
7. La lengua propia de la Iglesia romana es la latina, por lo cual está prohibido que en las solemnidades litúrgicas se cante cosa alguna en lengua vulgar, y mucho más que se canten en lengua vulgar las partes variables o comunes de la misa o el oficio.
8. Estando determinados para cada función litúrgica los textos que han de ponerse en música y el orden en que se deben cantar, no es lícito alterar este orden, ni cambiar los textos prescriptos por otros de elección privada, ni omitirlos enteramente o en parte, como las rúbricas no consienten que se suplan con el órgano ciertos versículos, sino que éstos han de recitarse sencillamente en el coro. Pero es permitido, conforme a la costumbre de la Iglesia romana, cantar un motete al Santísimo Sacramento después del Benedictus de la misa solemne, como se permite que, luego de cantar el ofertorio propio de la misa, pueda cantarse en el tiempo que queda hasta el prefacio un breve motete con palabras aprobadas por la Iglesia.
9. El texto litúrgico ha de cantarse como está en los libros, sin alteraciones o posposiciones de palabras, sin repeticiones indebidas, sin separar sílabas, y siempre con tal claridad que puedan entenderlo los fieles.

(22 de noviembre de 1903)

Congregación para el Culto Divino

y la Disciplina de los Sacramentos
Instrucción 
Redemptoris Sacramentum
Sobre algunas cosas que se deben observar o evitar
acerca de la Santísima Eucaristía

Capítulo III
La celebración correcta de la Santa Misa
3. Las otras partes de la Misa
[59.] Cese la práctica reprobable de que sacerdotes, o diáconos, o bien fieles laicos, cambian y varían a su propio arbitrio, aquí o allí, los textos de la sagrada Liturgia que ellos pronuncian. Cuando hacen esto, convierten en inestable la celebración de la sagrada Liturgia y no raramente adulteran el sentido auténtico de la Liturgia.


(25 de marzo de 2004)


Fuentes:
http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/ccdds/documents/rc_con_ccdds_doc_20040423_redemptionis-sacramentum_sp.html
http://www.vatican.va/holy_father/pius_x/motu_proprio/documents/hf_p-x_motu-proprio_19031122_sollecitudini_sp.html
http://www.teologoresponde.com.ar/respuesta.asp?id=540

domingo, 3 de junio de 2012

Agnus Dei

¿Qué tanto daño puede hacer un instrumento musical, en la liturgia? no se trata de una guitarra, ni de una batería, sino otra vez, del "organito" ese que a veces suena como piano, y conectado al sistema de audio, hasta llega a sonar como un error del Windows.

Ahora bien, la culpa no es del "organito" sino de las personas, que deciden ponerlo allí, y ejecutar, con todo lo que esa palabra significa, las cancioncitas tan de moda en el ambiente pseudo litúrgico, pero como ya había mencionado antes, el asunto pasa de la música a la letra, cambiando en esta ocasión las palabras del  Agnus Dei, y lo peor distrayendo o confundiendo al sacerdote, y a los fieles, como por desgracia ocurrió hoy.

¿Es tan difícil hacer las cosas bien?, es decir, para mayor Gloria de Dios



domingo, 27 de mayo de 2012

De Lecturas

¡Solemnidad! dijo el sacerdote, y es cierto, hoy se celebra Pentecostés, por lo tanto, y aplicando un poquito de lógica: Si es solemnidad Entonces la celebración de la Santa Misa debe ser muy especial y muy cuidada en todos los sentidos, lamentablemente no fue así

Además de los problemas que normalmente se ven en la Liturgia del Novus Ordo, pasó algo que también es un poco recurrente, la pésima selección, mejor dicho, la no selección de los lectores, así pues las Sagradas Escrituras son maltratadas por personas, las cuales, no saben pronunciar las palabras, o a las que no se les entiende claramente lo que dicen, especialmente la lectora de hoy con palabras poco conocidas como medos, partos, elamitas, Mesopotamia, prosélitos, entre otras. Pero eso no fue todo, también hubieron problemas en el Salmo, por falta de preparación, la lectora, si otra lectora, empezó a leer el salmo del domingo pasado

Todo esto puede parecer muy poco, pero siendo tan poco, debería ser fácil de evitar, sobre todo por los grupitos que se forman y que parecen controlarlo todo, pero que por lo visto no se les puede confiar ni siquiera lo chico.

Kyrie eleison

P. D. Dejo el Veni Creator Spiritus