viernes, 28 de diciembre de 2012

Santos Inocentes

En esta fecha en que se acostumbran a hacer bromas y difundir noticias exageradas o falsas, se nos olvida lo importante, la celebración y el recuerdo del grupo de niños que fueron asesinados por orden de Herodes, quien intentaba matar a nuestro Señor Jesucristo, esta matanza que se estima fue de entre 20 y 50 niños posiblemente, en la actualidad, el asesinato en masa, el genocidio es espantosamente peor, todos los días miles de seres humanos son asesinados, sacrificados en honor del consumismo del odio de la vida "facil" y es en general un odio contra Dios, quien también es el creador de aquellos miles de niños asesinados todos los días en todo el mundo siendo abortados por diversos medios.
Así pues los católicos estamos en contra del aborto, no debido a que sea feo ver un cuerpecito hecho pedazos y bañado en sangre, o debido a que juzgamos que el niño por nacer sea sujeto de derecho civil o penal, o debido a que pensemos que el niño por nacer podría llegar a ser un gran genio o científico o gobernante, sino porque desde el momento de su concepción, desde que no es más que una célula, es un ser humano, nuestro prójimo a quien, como ha dicho nuestro Señor Jesucristo, debemos "amar como a nosotros mismos"


Este diagrama muestra el proceso de crecimiento desde la concepción, y aunque no lo parezca ya desde el momento de la concepción, esa primera célula es un ser humano completo con Alma Inmortal, de Dios.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Feliz y Santa Navidad

Desde este pequeño blog, les extiendo sinceramente que tengan una muy Feliz y Santa Navidad con la bendición de Dios y la intercesión de la Santísima Virgen María Madre de Dios en cada momento.


viernes, 7 de diciembre de 2012

No fueron mentirosos


No es que hayan sido mentirosos, sino, que, al compararse con los santos cuyas vidas escribían, ellos al verse tan miserables, sólo pensaban en lo grandes que habían sido sus virtudes, o mejor dicho, la gran cantidad de virtudes que Dios había depositado en los mártires y santos antiguos, y no se sentían dignos de compararse, en cambio ahora se nos pide igualarnos a ellos como si los mártires y santos no hubieran recibido de Dios gracias especialísimas.

Lo mismo se puede decir del artista que hizo este retrato de Santa Germana de Cousin, quien sabiendo que ella no poseía belleza exterior, no miente ni engaña con esta representación, sino que nos presenta la belleza interior, puesta por Dios en ella, y la cual nosotros tenemos la dicha de reconocer al venerarla estando ya inscrita en el canón de santidad.


sábado, 10 de noviembre de 2012

Culto Católico y sus diferencias


EL CULTO CATÓLICO

El culto católico es el homenaje que se rinde a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, a sus Santos, a  los Seres Celestiales o incluso a los objetos que tienen una relación especial con Dios.

Dentro de la Santa Iglesia Católica se diferencian varios tipos de culto, destacando que se rinde culto de Adoración exclusivamente a Dios, mientras que, a la Santísima Virgen María, a la Corte Celestial y a la Comunión de los Santos se les rinde culto de Veneración, a continuación las definiciones de cada tipo de culto católico.

ADORACIÓN

LATRÍA: Es el tipo de culto que si se dirige directamente a Dios, este culto es superior, absoluto, supremo y soberano, que únicamente se debe a Dios Uno y Trino, Santa Trinidad, Padre, Hijo, Espíritu Santo, si la Latría se dirigiese a una criatura se convertiría en idolatría.

La Latría a su vez se divide en: Absoluta y Relativa, la diferencia entre ambas radica en que la Latría Absoluta se refiere a la adoración a Dios por sí mismo, es decir directamente a Dios, por tanto también se rinde Latría absoluta a las partes del Cuerpo de nuestro Señor Jesucristo en forma separada, por ejemplo su Sagrado Corazón, su Costado, su Rostro, su Hombro, sus Llagas Sagradas, su Preciosísima Sangre, etc., y también a la Eucaristía o Forma Consagrada



Mientras que, la Latría relativa, se refiere a la adoración a objetos que merecen tal honor pero en razón de Dios, es decir, aquellos, que tuvieron una relación directa con Dios (y nos centramos en nuestro Señor Jesucristo), objetos, por ejemplo, aquellos utilizados en la Pasión de nuestro Señor, la Santa Cruz conocida también como Vera Cruz, la Corona de espinas, los clavos, la Santa Sindone o Sudario de Turín, el Santo Sudario de Oviedo, y demás objetos que estuvieron en contacto con su Cuerpo y su Sangre Sacratísimos, también lo mismo con el Pesebre, y algunos objetos hechos por nuestro Señor (recordar que trabajaba como carpintero) y que según algunas tradiciones se guardaron como reliquias por algún tiempo. Así también se rinde Latría relativa a las imágenes o demás representaciones de Dios, Santísima Trinidad en sus tres personas o por separado (esto último con respecto a nuestro Señor Jesucristo que frecuentemente es representado sólo, esto obviamente sin menoscabo de su Divinidad, ni tampoco del hecho de que Él es Segunda Persona de la Santísima Trinidad) y así mismo a todas las cruces representantes de la Santa Cruz, pero no a las imágenes de los otros objetos que tuvieron contacto con el Cristo, la diferencia consiste en que la Cruz representa a Cristo, su triunfo y su gloria y los otros instrumentos no, por esto se excluyen del culto las imágenes de ellos.



VENERACIÓN

HIPERDULÍA: Es la veneración especialísima que se rinde exclusivamente a la Santísima Virgen María Madre de Dios. enfatizando que a la Virgen María debemos amarla, respetarla , y confiar más en ella que en los demás Santos o Ángeles por su especial Gracia ante Dios

La Hiperdulía también se divide a su vez en Hiperdulía absoluta y relativa: El culto de Hiperdulía absoluto se lo rinde exclusivamente a la Santísima Virgen María Madre de Dios.



En tanto que el de culto de hiperdulía relativo se da a las imágenes en que está representada y las reliquias, ésta últimas son  pocas, por ejemplo la Casa en la que nuestra Señora habitó en Éfeso.



DULÍA: Es la veneración que se da a los Santos y Ángeles Celestiales, es decir la Comunión de los Santos y la Corte Celestial, esto es, cuando el culto se dirige a Dios sólo indirectamente, es decir, cuando su objeto es la veneración, de los Ángeles Celestiales o los Santos (Mártires, Confesores, Vírgenes, Patriarcas), es un culto subordinado dependiente del primero y relativo, en la medida en que se honra a las criaturas de Dios por sus relaciones particulares con Él. Los teólogos lo designan como culto de dulía, un término que denota servidumbre, y que, cuando se usa para denotar nuestro culto a los siervos distinguidos de Dios, implica que su servicio a Él es su título a nuestra veneración.

Al igual que en los casos anteriores la Dulía se divide en Dulía absoluta y relativa: La Dulía absoluta se lo rinde a los Santos y Ángeles celestiales como tales, directamente a ellos, 



Mientras que la Dulía relativa se rinde a las reliquias y representaciones de los Santos y Ángeles celestiales, en el caso de las reliquias de los santos, ya sean estos: Su cuerpo o parte del cuerpo, sangre, objetos utilizados en su martirio (de ser el caso), ropas u objetos de uso personal, objetos que hayan tocado su cuerpo, cada uno según su grado.



En cuanto a los Beatos, se debe entender que reciben Dulía recordando que se ha declarado la santidad y la gloria de un siervo de Dios en orden tan sólo a un lugar particular, y de una manera restringida, ademas, en los casos de los Venerables y Siervos de Dios, se pide su intercesión con la esperanza de que también sea señal para su posterior beatificación y canonización.

Finalmente, todo lo que se aparte del Culto Católico es Idolatría, la cual está fuertemente condenada por Dios, como pecado mortal, al ir en contra del primer mandamiento
1. Amarás a Dios sobre todas las cosas
Lo cual implica no tener otros "dioses" y por tanto NO se debe adorar, a ninguna criatura.
Todo culto que supusiese residir alguna virtud de la divinidad en las imágenes, sería supersticioso.

Fuentes: 

Ramón Valentín García, Tratado de la Verdadera Religión y de la Verdadera Iglesia
Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, Tercera Parte, cuestiones: 74, 75, 76, 77 y 78

martes, 16 de octubre de 2012

El comunismo y el Concilio Vaticano II

Visto en los comentarios del blog "infocaotica" comentarios del bloger "Miles Dei"

Ricardo de la Cierva en su libro "Oscura rebelión en la Iglesia"

La revelación del pacto de Metz

No era un secreto pero ha funcionado como un secreto; hoy, en plena década de los ochenta, no hay una probabilidad contra mil de que un solo experto católico recuerde el hecho, y la precaria información que sobre él se dio, envuelta en las convulsiones informativas conciliares. (El experto historiador jesuíta Floridi oyó campanas, pero en su importante libro citado de 1986 no llega a detectar el pacto.) El hecho, desnudamente, es éste: en agosto de 1962, y en la ciudad francesa de Metz, se concluyó un pacto formal entre la Santa Sede, representada por el cardenal Tisserant —por encargo del Papa Juan XXIII— y el patriarca ortodoxo de Moscú, que como hemos visto no era ni es más que un satélite del Partido Comunista de la Unión Soviética, por el que el Patriarcado aceptaría una invitación papal de enviar observadores al Concilio Vaticano II y el Papa se comprometería a que el Concilio no formulase condenación alguna contra el comunismo. Las pruebas se detallan en un libro sorprendente, discutible pero profundo y sugestivo, escrito desde una perspectiva de catolicismo tradicional, pero enteramente fiel a la Iglesia: su autor es Romano Amerio, un italiano experto en historia eclesiástica, su título Iota Unum, editado en 1986 por «Ricciardi» en Milán. El problema que nos ocupa se expone, con las pruebas objetivas y plenamente convincentes, en la página 66 y siguientes.

Monseñor Schitt, obispo de Metz, reveló el pacto en una conferencia de prensa celebrada poco después, y comunicada en Le Lorrain el 9 de febrero de 1963. El acuerdo fue descrito en Franee nouvelle, boletín central del Partido Comunista de Francia, número 16 de 22 de enero de 1963, en estos términos: «Como el sistema socialista mundial manifiesta de forma incontestable su superioridad, y es aprobado por cientos y cientos de millones de hombres, la Iglesia no puede ya contentarse con el anticomunismo grosero. Ella misma ha asumido el compromiso, con ocasión de su diálogo con la Iglesia ortodoxa rusa, de que en el Concilio no habrá un ataque directo contra el régimen comunista.» El diario católico Le Croix, del 15 de febrero de 1963, decía tras la noticia: «Tras este encuentro, monseñor Nicodemo acepta que alguien fuera a Moscú para llevar una invitación, a condición de que se dieran garantías sobre la actitud apolítica del Concilio.» 

Amerio cree que estas noticias no incidieron sobre la opinión por el entreguismo de muchos católicos frente al comunismo en aquella época y por el freno informativo que decidió el Vaticano. Recientemente monseñor George Roche, que fue durante treinta años secretario del cardenal Tisserant, ha confirmado el pacto de Metz en una impresionante carta publicada en la revista Itinéraires número 285, p. 153. Roche afirma que la iniciativa del acuerdo vino personalmente de Juan XXIII por sugerencia del cardenal Montini y que Tisserant, decano del Sacro Colegio, recibió órdenes formales tanto para firmar el acuerdo como para vigilar durante el Concilio su exacto cumplimiento. Las órdenes se cumplieron. En las actas del Concilio figuran las palabras capitalismo, totalitarismo, colonialismo, pero no aparece el término comunismo. H. Fesquet, el famoso corresponsal de Le Monde en el Concilio afirma (Le Monde, 16 de noviembre de 1965, nota incluida en su Diario del Concilio, Barcelona, 1967, p. 1182) que en tres ocasiones la comisión competente se ha negado a que el esquema mencione explícitamente al comunismo. ¿Por qué? Porque así corresponde a unas posiciones tomadas muy claramente por Juan XXIII y Pablo VI. Y el día 26 de noviembre (Diario, p. 1214 y ss.) completa la información: «Pese a todos los esfuerzos de la minoría, el Vaticano II se ha negado a condenar nuevamente al comunismo.» El 4 de diciembre (Diario, página 1230) remataba: «Con respecto al pasaje sobre el ateísmo, del cual 'ya habíamos hablado largamente, monseñor Garrone ha hecho las tres precisiones siguientes que son muy importantes:
»1. Eran 209 los modi que pedían una condenación formal y expresa del comunismo.
»2. La petición escrita que sobre el mismo tema se había remitido anteriormente, iba firmada por 332 padres. (Se recordará que la cifra indicada por los que habían tomado la iniciativa de esta gestión era de 450.)
»3. Debido a un contratiempo involuntario, esta petición, que había sido entregada a su debido tiempo, no fue sometida a examen de los miembros de la comisión.»

De esta manera que insinúa en la Iglesia del siglo xx algunos métodos borgianos se dio carpetazo a un asunto que, desde nuestra perspectiva, constituye uno de los puntos más negros en el siglo xx. Lo digo con tanto dolor como respeto y convicción.

Pero lo mejor de Ricardo de la Cierva está en esto, donde pocos llegan y que muestra cual era la intención de hacer un chantaje a la Santa Sede, porque luego se acabó comprobando al abrirse los archivos de la antigua Unión Soviética que el prelado ortodoxo del Pacto trabajaba a sueldo del Kremlin. Así sigue Ricardo de la Cierva:

"Las consecuencias funestas del pacto de Metz

Para la estategia soviética era una pieza clave en los años sesenta el montaje del movimiento PAX, que lograron durante el Concilio en combinación
con la red cristiano-marxista IDO-C pronto extendida a todo
el mundo católico, como expusimos detalladamente en nuestro primer
libro. Pero el montaje del sistema PAX-IDO-C no hubiera sido posible
con la envergadura que adquirió inmediatamente si el Concilio hubiese mantenido la tradicional condena de la Iglesia contra el comunismo."

(Y sigue durante casi dos páginas con testimonios de las consecuencias.)

Fuente:

http://info-caotica.blogspot.com/2012/10/el-pacto-de-metz-visto-por-dos.html