sábado, 22 de agosto de 2009

Regalarle rosas a nuestra Santa Madre Virgen María



El Santo Rosario: Desde los principios del cristianismo, los fieles acostumbraban a rezar los salmos al igual que lo hacían los judíos, continuando con esta costumbre en los monasterios, ya desde el siglo IX en Irlanda había la costumbre de hacer nudos en una cuerda para contar los Ave Marías, fue en 1208 cuando Santo Domingo, quien se había impuesto la misión de convertir a quienes se habían apartado de la Iglesia Católica para seguir la herejía albingense, fue instruido por la Madre de Dios en persona a rezar el Rosario, diciéndole que extendiera esta devoción y que la utilizara como arma poderosa en contra de los enemigos de la Fe




Nuestra Señora ha revelado a muchas personas que cada vez que ellos dicen un Ave María le dan una hermosa rosa y que cada Rosario completo hace una corona de rosas, para darle este regalo a nuestra Santa Madre solo debemos seguir estas instrucciones:



1).- Con la cruz del rosario en su mano, haga la Señal de la Cruz, y después rezar el Credo de los Apóstoles o el Acto de Contrición

2).- Rezar el primer Padre Nuestro y meditar el Primer Misterio.

3).- Rezar 10 Ave María (una por cada cuenta pequeña), después rezar el Gloria y luego la Jaculatoria

4).- Rezar el Padre Nuestro y meditar el Segundo Misterio, después continuar con las 10 Ave María, el Gloria y la Jaculatoria

5).- Rezar el Padre Nuestro y meditar el Tercer Misterio, después continuar con las 10 Ave María, el Gloria y la Jaculatoria

6).- Rezar el Padre Nuestro y meditar el Cuarto Misterio, después continuar con las 10 Ave María, el Gloria y la Jaculatoria

7).- Rezar el Padre Nuestro y meditar el Quinto Misterio, después continuar con las 10 Ave María, el Gloria y la Jaculatoria

8).- Rezar un Padre Nuestro, tres Ave María y un Gloria, por las intenciones de Su Santidad el Papa

9).- Rezar la Salve

10).- Finalmente recitar las Letanías de la Virgen (Lauretanas)

Las Oraciones del Rosario

Señal de la Cruz:
Por la Señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Credo de los Apóstoles:
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Acto de Contrición
Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido.
Pésame por el infierno que merecí
y por el cielo que perdí;
pero mucho mas me pesa porque pecando
ofendí un Dios tan bueno y tan grande como vos;
antes querría haber muerto que haberle ofendido,
y propongo firmemente ayudado por tu divina gracia,
no pecar mas y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amen

Padre Nuestro:
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
No nos dejes caer en tentación,
y líbranos del mal.
Amen.

Ave María
Dios te salve María,
llena eres de gracia
El Señor es contigo,
bendita tu eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María Madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte,
Amén.

Gloria:
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Jaculatoria: Se puede utilizar una de las siguientes:

María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defíéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.



Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. (Oración de Fátima).



Maria, madre nuestra, te pedimos que nos ayude a liberarnos de la superficialidad, de las frivolidades, las cosas sin fundamentos y las apariencias, haz que nada nos impida tener capacidad para reflexionar y así vivir conforme a los caminos enseñados por tu Hijo Jesucristo. Amén

Maria, madre nuestra, te pedimos que el mal no triunfe en el mundo, te rogamos para que las mezquindades no dominen a los hombres, te suplicamos que no libres de las injusticias y de todo mal que la rodea, ayúdanos a vivir en la paz de Jesús. Amén

Maria, madre nuestra, te rogamos tu fuerza amorosa, para desterrar nuestro egoísmo, y así poder reconocer todo lo que nuestro buen Padre y su único hijo han hecho por nosotros. Amen

Maria, madre nuestra, queremos tu inspiración para estar siempre motivados en nuestra participación con nuestra Iglesia, para así construir una forma de vida lejos del egoísmo y la falta de caridad, pero cerca del amor y la fraternalidad. Amén.

Maria, madre nuestra, danos tu ayuda, para que no tener flaquezas en la constante ayuda que debemos dar a los niños abandonados y sin hogar, y para que la solidaridad sea nuestra misión de cada día. Amén

Maria, madre nuestra, contágianos de esperanza, para que nunca desesperemos y la angustia no nos haga caer, fortalécenos para no desfallecer en el camino al encuentro con el Señor. Amen

Maria, madre nuestra, enséñanos a cumplir los preceptos de amar y respetar a nuestros hermanos, sin distinción de color de piel, edad, condición económica, sexo y nacionalidad y así vivir conforme a lo enseñado por tu Hijo Jesucristo. Amén

Maria, madre nuestra, muéstranos el camino del amor y la valoración de los hombres por la dignidad que Dios le entregó, haz que veamos en cada hombre, mujer o niños, los el Señor ve en ellos. Amén

Maria, madre nuestra, entréganos tu consejo maternal para saber como entregar amor a los que están postrados por la enfermedad, para llevarles alivio a su corazón dolido y entregar la fuerza de la recuperación. Amén

Maria, madre nuestra, no permitas que renuncie a los sacrificios que debemos hacer para vivir en armonía y concordia con todos nuestros hermanos, ellos tus hijos, ayúdanos a ser comprensivos. Amén

Maria, madre nuestra, líbranos de todo libertinaje y de toda posibilidad de ser permisivo con lo actos de inmoralidad que conducen al hombre a la vida sin dignidad. Amén

Maria, madre nuestra, condúcenos por un camino de belleza familiar, para que las relaciones entre padres e hijos conozcan la comprensión mutua y la aceptación mutua de los cambios generacionales. Amén

Maria, madre nuestra, te imploramos tu asistencia, porque no queremos que los bienes materiales nos hagan olvidar los verdaderos valores que dan sentido a nuestra existencia, y así ver la vida conforme a las enseñazas de Jesús. Amen

Maria, madre nuestra, deja que copiemos de tu sencillez, para vencer los deseos de vanagloriarse y de soberbia, porque nuestros débiles corazones necesitan imitarte para no caer en malas actitudes. Amén

Maria, madre nuestra, solo mirándote a ti, lograremos enriquecer nuestra existencia con valores morales y lejos de toda vida perniciosa, por eso te pedimos que nuestros ojos vivan dirigidos a ti, modelo de amor y santidad. Amén

Maria, madre nuestra, eres la fuerza que necesita nuestra fe, para que viva empeñada en el descubrimiento de las hermosas enseñanzas de tu Hijo en los Evangelios, quédate siempre con nosotros. Amén

Maria, madre nuestra, con tu ejemplo, queremos no dejarnos engañar por la maldad y vivir con un corazón puro, por eso te pedimos que nos des una visión que nos permita ver lo bueno, donde este y sin prejuicios. Amén

Maria, madre nuestra, con tu ayuda incondicional, queremos asumir el compromiso de trabajar por las cosas justas y equitativas, y de denunciar la actitudes de injusticias, especialmente con los más desposeídos. Amén

Maria, madre nuestra, oriéntanos para que nunca actuemos en contra de los hombres y para que nuestro prójimo reciba de nosotros por encima de cualquier dificultad una palabra de aliento y amor. Amén

Maria, madre nuestra, enséñanos madre buena a superar nuestra actitud egoísta, crítica y exigente con nuestros hermanos, así como vivir siempre en el camino de la comprensión y la misericordia. Amé

La Salve:
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.



Letanías de la Virgen (Lauretanas)
Señor, ten piedad de nosotros
Cristo, ten piedad de nosotros
Señor, ten piedad de nosotros
Cristo óyenos
Cristo, escúchanos
Dios, Padre Celestial, Ten piedad de nosotros
Dios Hijo. Redentor del Mundo, Ten piedad de nosotros
Dios, Espíritu Santo, Ten piedad de nosotros
Santa Trinidad un solo Dios, Ten piedad de nosotros

Santa María. Ruega por nosotros
Santa Madre de Dios. Ruega por nosotros
Santa Virgen de las Vírgenes. Ruega por nosotros
Madre de Cristo. Ruega por nosotros
Madre de la Iglesia. Ruega por nosotros
Madre de la Divina Gracia. Ruega por nosotros
Madre Purísima. Ruega por nosotros
Madre Castísima. Ruega por nosotros
Madre y Virgen. Ruega por nosotros
Madre sin mancha. Ruega por nosotros
Madre Inmaculada. Ruega por nosotros
Madre amable. Ruega por nosotros
Madre admirable. Ruega por nosotros
Madre del buen consejo. Ruega por nosotros
Madre del Creador. Ruega por nosotros
Madre del Salvador. Ruega por nosotros
Virgen prudentísima. Ruega por nosotros
Virgen venerada. Ruega por nosotros
Virgen laudable. Ruega por nosotros
Virgen poderosa. Ruega por nosotros
Virgen clemente. Ruega por nosotros
Virgen fiel. Ruega por nosotros
Espejo de justicia. Ruega por nosotros
Sede de sabiduría. Ruega por nosotros
Causa de nuestra alegría. Ruega por nosotros
Vaso espiritual. Ruega por nosotros
Vaso honorable. Ruega por nosotros
Vaso insigne de devoción. Ruega por nosotros
Rosa Mística. Ruega por nosotros
Torre de David. Ruega por nosotros
Torre de Marfil. Ruega por nosotros
Casa de oro. Ruega por nosotros
Arca de la Alianza. Ruega por nosotros
Puerta del Cielo. Ruega por nosotros
Estrella de la mañana. Ruega por nosotros
Salud de los enfermos. Ruega por nosotros
Refugio de los pecadores. Ruega por nosotros
Consuelo de los Afligidos. Ruega por nosotros
Auxilio de los cristianos. Ruega por nosotros
Reina de los Ángeles. Ruega por nosotros
Reina de los Patriarcas. Ruega por nosotros
Reina de los Profetas. Ruega por nosotros
Reina de los Apóstoles. Ruega por nosotros
Reina de los Mártires. Ruega por nosotros
Reina de los Confesores. Ruega por nosotros
Reina de las Vírgenes. Ruega por nosotros
Reina de todos los santos. Ruega por nosotros
Reina concebida sin pecado original. Ruega por nosotros
Reina llevada si cielo. Ruega por nosotros
Reina del Sacratísimo Rosario. Ruega por nosotros
Reina de la paz. Ruega por nosotros

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Perdónanos Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Escúchanos Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Ten piedad de nosotros

Misterios del Santo Rosario

Misterios Gozosos: Misterios a ser meditados los días Lunes y Sábados

Primer Misterio: La Anunciación del Angel a María Santísima
Segundo Misterio: La visitación de la Santísima Virgen María a su prima Santa Isabel
Tercer Misterio: El Nacimiento del Niño Jesús Hijo de Dios en Belén
Cuarto Misterio: La presentación del Niño Jesús en el Templo
Quinto Misterio: El Niño Jesús perdido y hallado en el templo

Misterios Luminosos: Misterios a ser meditados los días Jueves

Primer Misterio: El Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo en el Jordán
Segundo Misterio: La autorrevelación de Nuestro Señor Jesucristo en las bodas de Caná
Tercer Misterio Luminoso: Nuestro Señor Jesucristo anuncia el Reino de Dios, invitando a la conversión
Cuarto Misterio: La Transfiguración de Nuestro Señor Jesucristo
Quinto Misterio: Nuestro Señor Jesucristo instituye la Eucaristía

Misterios Dolorosos: Misterios a ser meditados los días Martes y Viernes

Primer Misterio: La Oración de Nuestro Señor Jesucristo en el Huerto
Segundo Misterio: La Flagelación de Nuestro Señor Jesucristo
Tercer Misterio: Nuestro Señor Jesucristo es coronado de espinas
Cuarto Misterio: Nuestro Señor Jesucristo carga con la Cruz a cuestas, camino al Calvario
Quinto Misterio: La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo

Misterios Gloriosos: Misterios a ser meditados los días Miércoles y Domingos

Primer Misterio: La Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo
Segundo Misterio: La Ascención de Nuestro Señor Jesucristo
Tercer Misterio: La Venida del Espíritu Santo en Pentecostés
Cuarto Misterio: La Asunción de la Santísima Virgen María a los Cielos
Quinto Misterio: La Coronación de la Santísima Virgen María como Reina de Cielos y Tierra