martes, 16 de noviembre de 2010

Santa Gemma Galgani



Santa Gemma Galgani recibió el don de poder ver y conversar con su Angel de la Guarda, cuya misión primordial era el avance espiritual de ella, en cierta ocasión el Angel le pidió que escribiera exactamente lo que él decía. santa Gemma obedeció y escribió:
"Recuerda, niña, que uno que ama verdaderamente a Jesús habla poco y soporta mucho. Te ordeno de parte de Jesús que nunca des tu opinión a menos que te sea pedida; que nunca mantengas tu opinión, sino que te calles de inmediato. Cuando hayas cometido alguna falta, acúsate a ti misma de inmediato sin esperar a que otros lo hagan. Recuerda cuidar tus ojos y reflexiona en que el ojo mortificado debe mirar las bellezas del cielo".

Santa Gemma Galgani nació el 12 de marzo de 1878 en el pueblo de de Borgonovo de Capannori, parroquia de Camigilano, provincia de Lucca, sus padres fueron Don Enrique Galgani, (farmacéutico - químico) y Doña Aurelia Landi, tuvieron 7 hijos más (Carlos, Guido, Héctor, Gino, Antonio, Angelina y Julita), Santa Gemma fue la cuarta en nacer y la primera niña de la familia. Al día siguiente fue bautizada con los nombres de Gemma Umberta Pía en la Iglesia de San Miguel de Camigliano, un mes después toda su familia viajó a Lucca donde ella permaneció el resto de su vida.

Aún siendo muy pequeñita ya mostraba gran celo por la devoción, en una ocasión cuando ella tenía 4 años de edad sus abuelos la vieron contemplando una imagen de la Santísima Virgen a la que rezaba el Ave María, otra gracia de Dios también fue su mamá que desde muy pequeña le enseñaba el amor a Nuestro Señor Jesucristo, y su sacrificio por nosotros en la Cruz, ella también la preparó para su Confirmación que recibió apenas a los 7 años de edad el 26 de Marzo de 1885. Durante esta Misa Santa Gemma dialogó con el Espíritu Santo:

-De repente, una voz me dijo al corazón:
-"¿Quieres darme a tu mamá?"
- "Sí", respondí, "pero llévame también a mí".
- "No", me replicó la voz, "dame generosamente a tu mamá. Tú debes quedar por ahora con papá. Llevaré a tu mamá al cielo; ¿me la entregas de buena gana?".
- Tuve que decir que sí. Acabada la Misa fui corriendo a casa. ¡Dios mío! Miraba a mamá y lloraba, no podía contenerme.

La mamá de Santa Gemma murió el 17 de septiembre del mismo año, y a falta de su mamá en la tierra Santa Gemma se entregó a la Santísima Virgen, pidiendo: "¡María!, ya no tengo madre en la tierra; se tú desde el cielo mi Madre". Encendida de amor por Dios Santa Gemma completa su preparación, con permiso de su papá, para recibir su Primera Comunión bajo la dirección de las monjas en el instituto de Santa Zita, el 17 de junio de 1887 en fiesta del Sagrado Corazón, ella recibió por primera vez la Sagrada Eucaristía inflamada de un gozo tan extraordinario que ella misma se sentía incapaz de describir.

Aún Santa Gemma siguió sufriendo por las pérdidas, siendo así que Nuestro Señor Jesucristo fue despegándola de los afectos terrenos, primero con la muerte de su hermano Gino (que se preparaba para sacerdote) y aún más dura la pérdida de su papá, lo cual a su vez derivó en la ruina económica como ella mismo relató "llegaron hasta meterme las manos en los bolsillos llevándose las cinco o seis monedas, apenas unos centavos, que yo guardaba conmigo", poco después la familia se disgregó.

El siguiente año Santa Gemma sintió el distanciamiento de Dios y el enfriamiento de su Fe, pero Nuestro Señor Jesucristo llegó otra vez en su ayuda, a los 20 años ella empieza a sufrir una fuerte enfermedad "De repente comencé a andar jorobada y a sentir dolores de riñón. Resistí durante algún tiempo, pero como la cosa iba peor, pedí permiso a la tía para regresar a Lucca". Se le diagnosticó una osteítis en las vértebras lumbares con sucesivo absceso frío en los inguinales. que la dejó paralítica de ambas piernas. El 28 de Enero de 1899 le sobreviene un dolor insoportable en la cabeza, fruto de una otitis media purulenta aguda con participación del mastoide, ante el agravamiento de su salud, los doctores la desahuciaron. Tan malo era su estado que agotada reclama: "le dije a Jesús que no rezaría más si no me curaba. Y le pregunté qué pretendía teniéndome así. El ángel de la guarda me respondió: 'Si Jesús te aflige en el cuerpo es para purificarte cada vez más en el espíritu' ".




Santa Gemma puso su confianza en San Gabriel de la Dolorosa (en aquel tiempo Venerable) aunque al principio sin mayor interés, para su curación rezaron una novena A la medianoche del 23 de febrero de 1988, escuchó el ruidito de un rosario y comprendió que el venerable Gabriel se estaba apareciendo ante ella. El habló a Gema. “¿Deseas recobrar la salud? Reza con fe cada noche al Sagrado Corazón de Jesús. Yo vendré a ti hasta que la novena se haya terminado, y rezaremos juntos al Sacratísimo Corazón”. Para el primer viernes de marzo, el milagro había sido concedido y Santa Gemma estaba curada.

Sin embargo Dios le tenía gracias aún mayores para Santa Gemma. Ella tenía el deseo de convertirse en Hermana Pasionista, pero recibió de Dios una gracía aún mayor. Se le apareció la Santísima Virgen quien le dijo: “Mi hijo Jesús te ama más allá de la medida, y desea darte una gracia: yo seré una madre para ti. ¿Serás tú una verdadera hija?”, después, abrió su manto bendito con la cual cubrió a Santa Gemma.

Santa Gemma describe así lo que sucedió después:
“En ese momento Jesús apareció con todas sus heridas abiertas, pero de estas heridas ya no salía sangre, sino flamas. En un instante estas flamas me tocaron las manos, los pies y el corazón. Sentí como si estuviera muriendo, y habría caído al suelo de no haberme sostenido mi madre en alto, mientras todo el tiempo yo permanecía bajo su manto. Tuve que permanecer varias horas en esa posición. Finalmente ella me besó en la frente y desapareció, y yo me encontré arrodillada. Yo aún sentía un gran dolor en las manos, los pies y el corazón. Me levanté para ir a la cama, y me di cuenta de que la sangre estaba brotando de aquellas partes donde yo sentía el dolor. Me las cubrí tan bien como pude, y entonces, ayudada por mi Angel, fui capaz de ir a la cama...”

Al año siguiente fue acogida por caridad como una hija más en la familia Gianni, en donde ella no descuidaba de sus deberes en la casa, durante este tiempo su confesor y director espiritual es el Fraile Pasionista German de San Estanislao.

La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo se relacionó con la vida de Santa Gemma, además de los estigmas, tuvo sudor y lágrimas de sangre. Padeció la flagelación. Recibió un regalo que apreció con todo su corazón. Su ángel de la guarda un día le mostró dos coronas y le pidió que escogiese la que ella quisiera, y ella dijo: "la de Jesús".

Hay una anécdota muy preciosa que le sucedió a Santa Gemma en la casa Giannini. En el comedor de la casa había un crucifijo grande al que toda la familia tenía gran devoción. También Gema en muchas ocasiones le hacía pequeñas "visitas", orando frente el. Un día, al tiempo que Gemma preparaba la mesa, alzó los ojos hacia su Jesús y le dijo que tenía hambre y sed de El. Siente ansias de dar un beso a la imagen, pero no alcanza porque estaba alta. Jesús le sale al encuentro. Desprendiendo un brazo de la cruz, la atrae, la abraza muy estrechamente, permitiéndole apagar su sed en la fuente viva de su costado abierto.




Hacia 1902 Santa Gemma decidió ofrecer humildemente su vida a Dios para la salvación de las almas. Cayo enferma gravemente, y a pesar de una breve recuperación, pronto volvió la enfermedad, en medio de estas vicisitudes y como Nuestro Señor Jesucristo ya le había dicho, se presentó la guerra infernal.




El demonio detestaba a Gema; golpeaba físicamente su débil cuerpo, la tentaba contra la pureza con pensamientos e imágenes sugestivas y grotescas; trataba de impedir que comulgase e incluso llegó a aparecérsele bajo la apariencia del mismo Jesús, trataba de privarla de dirección espiritual con todas las artimañas, insinuándole maldades de sus confesores, o haciéndose pasar por ellos. Era una guerra constante y continua que duró hasta su misma muerte. Era de esperar esta guerra de parte del demonio ya que serían muchas las almas que se beneficiarían de los sufrimientos y oraciones de Santa Gemma.

Tanta era la rabia que sentía hacia la pureza de Santa Gemma que un día la tentó visiblemente, de tal modo que, no pudiendo huir de él, hizo la señal de la Cruz y se arrojó en un pozo de agua helada en el jardín. Su ángel la sacó y la felicitó por su gran amor a la pureza, por su valentía y por su triunfo.

En otra ocasión, cuando la santa, por orden del P. Germán, escribía su vida: "dándose cuenta el demonio del fruto que podía hacer (el libro de su vida), se lo robó gritando: `¡Guerra, guerra a tu Padre!, tu escrito está en mis manos`; y se relamía y se revolcaba en el suelo de la satisfacción
El P. Germán, enterado por una carta de Gemma, se fue al sepulcro de San Gabriel de la Dolorosa y allí, leyó los exorcismos, ordenando al demonio que volviese el manuscrito a su lugar. El demonio lo devolvió todo chamuscado y aunque manchado perfectamente legible, como se conserva todavía hoy en el Convento de los Pasionistas de Roma, produciendo honda impresión en cuantos lo ven.




Entre los dones que Dios le dio a Santa Gemma también se cuenta el arrepentimiento de un pecador, se trataba de un sacerdote el cual causaba escándalo con su mala vida, llevando a muchos al pecado, y que se convirtió 2 días antes de la muerte de Santa Gemma que había ofrecido la mitad de su vida en cambio.

Al igual que a Nuestro Señor Jesucristo, a ella también "... le llevaron a crucificarle" (Evangelio según San Mateo 27.31). Los médicos creyendo que la enfermedad de Santa Gema era contagiosa la hicieron llevar a un apartamento contiguo.

Santa Gemma había pedido a Nuestro Señor Jesucristo morir crucificada. Hacia las 10 de la mañana del Viernes 10 de Abril de 1903 Santa Gemma le decía a Doña Cecilia Giannini "No me dejes, mamá, mientras no esté clavada en la cruz, pues Jesús me ha dicho que tengo que morir crucificada como El" Después entró en éxtasis profundo, extendió un poco sus brazos y, en esta posición permaneció hasta mediodía. Su semblante era mezcla de amor y dolor, de calma y desolación...¡Agonizaba, como Jesús en la Cruz!.

A las 8 de la mañana del día siguiente Sábado, 11 de Abril recibió la Extremaunción (Unción de los enfermos) y a Doña Cecilia le dijo "Ya he ofrecido a Dios el sacrificio de todo y de todos, para prepararme a morir".

Tomó entonces el crucifijo en las manos y exclamó: "¡Jesús!...¡En tus manos encomiendo mi pobre alma!"; y volviéndose a la imagen de María, añadió: "¡Mamá mía!, recomienda a Jesús mi pobre alma...Dile que tenga misericordia de mí".

De repente toda señal de agonía desapareció, y una sonrisa de cielo se dibujó en sus labios. Dos lágrimas corrieron de sus ojos. El párroco, que estaba presente exclamó: "Jamás he presenciado muerte semejante". Y él mismo puso sobre el pecho de Gema el escudo pasionista que llevó al sepulcro. Luego fue vestida con los hábitos de las Pasionistas como fue su deseo en vida.

La fama de santidad de Santa Gemma fue rápidamente difundida por el mundo de tal manera que su santidad el Papa Benedicto XV dispensó la fase prejurídica e informativa de "reputación de santidad" dentro de la investigación en el proceso de canonización.

Durante el año Santo del XIX Centenario de la Redención Fue Beatificada el 14 de mayo de 1933 por su santidad el Papa Pio XI.




Felizmente el 2 de Mayo de 1940 (día de la Ascensión del Señor), fue canonizada por el Papa Pío XII, quien dijo: "Santa Gemma será la piedra preciosa de nuestro Pontificado".


ORACIÓN ESCRITA POR SANTA GEMA
Aquí me tenéis postrada a vuestros pies santísimos, mi querido Jesús, para manifestaros en cada instante mi reconocimiento y gratitud por tantos y tan continuos favores como me habéis otorgado y que todavía queréis concederme. Cuantas veces os he invocado, ¡oh Jesús! me habéis dejado siempre satisfecha; he recurrido a menudo a Vos, y siempre me habéis consolado. ¿Cómo podré expresaros mis sentimientos, amado Jesús? Os doy gracias…; pero otra gracia quiero de Vos, ¡oh Dios mío!, si es de vuestro agrado… (aquí se manifiesta la gracia que se desea conseguir). Si no fuerais todopoderoso no os haría esta súplica. ¡Oh Jesús!, tened piedad de mí. Hágase en todo vuestra santísima voluntad.
Rezar Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

ORACIÓN PARA TENER ÉXITO EN LOS EXÁMENES
Esclarecida protectora de los examinandos, Santa Gema Galgani. Tú que recibiste del cielo inteligencia tan clara y memoria tan feliz que ocupabas siempre los primeros puestos en las clases, alcanzabas las más altas calificaciones en los exámenes y obtenías premios extraordinarios en públicos certámenes; pero que inflamada de la más tierna caridad para con el prójimo, te angustiabas y sentías como propios los suspensos de tus compañeras de colegio; ya que contemplas desde el cielo mis pasados descuidos y negligencias en el cumplimiento de los deberes escolares, alcánzame del Señor el perdón que humildemente imploro, que sepa enderezar mis conocimientos a la mayor gloria de Dios y santificación de mi alma, y que, singularmente en esta circunstancia en que voy a examinarme, conserve rectitud de intenciones, serenidad de ánimo y equilibrio de nervios, para que, obteniendo las brillantes calificaciones por las que suspiro, ensalce tu protección y eficacísimo valimiento y bendiga al Señor por todos sus soberanos beneficios, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.-Amén.
Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

NOVENA BREVE DE SUPLICA POR LA SALUD DE UN ENFERMO
¡Oh gloriosa protectora nuestra Santa Gema!, tú que cruzaste este valle de lágrimas sobre las punzantes espinas del infortunio, experimentando toda suerte de trabajos y dolores, compadécete desde el encumbrado trono de gloria, que gozas en el cielo, de quienes nos sentimos desfallecer bajo el peso de la desgracia, alcánzanos la salud de la persona amada por la que te invocamos si ha de ser para mayor bien espiritual de nuestras almas.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

¡Oh poderosa intercesora ante el trono de Dios abogada nuestra Santa Gema!, por la ardiente caridad para con el prójimo que inflamó tu pecho empujándote al alivio de todas las necesidades corporales y espirituales, vuelve compasiva tu mirada hacia nosotros alcanzándonos con tus ruegos del Señor recupere la salud el ser querido sobre el que invocamos confiados en tu valiosísimo patrocinio.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

¡Oh esclarecida taumaturga del siglo XX!, admirable Santa Gema, ya que el Señor te ha otorgado derramar, sobre la Humanidad doliente bondades y prodigios sin cuento, intercede benignamente por nosotros, alcanzándonos gozar jubilosos el beneficio de la salud que te suplicamos para gloria de Dios y santificación de nuestras almas.

Fuentes:
http://www.stgemma.com/gallery/sp_gemma.html
http://www.stgemma.com/gallery/sp_holy_cards.html
http://www.stgemma.com/sp_birth.html
http://www.stgemma.com/sp_cured.html
http://www.piccolapenna.it/Camigliano.htm
http://www.santagemma.org/episodi_nascita.html
http://www.corazones.org/santos/gema_galgani.htm
http://www.devocionario.com/santos/gema_1.html
http://www.stgemmagalgani.com/2009/03/autobiografia-de-santa-gema-en-espanol.html
http://es.catholic.net/santoral/147/2521/articulo.php?id=23328