lunes, 11 de marzo de 2013

Lunes 4ta semana de Cuaresma


LUNES DE LA CUARTA SEMANA DE CUARESMA

EVANGELIO 

Continuación del santo Evangelio según S. Juan.
En aquel tiempo, estaba cerca la Pascua de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén: y encontró en el templo a los que vendían bueyes, y ovejas, y palomas, y a los cambistas sentados. Y, haciendo como un azote de cuerdas, los arrojó a todos del templo, y también las ovejas, y los bueyes, y derramó el dinero de los cambistas, y derribó las mesas. Y, a los que vendían palomas, les dijo: Quitad esto de aquí, y no hagáis de la casa de mi Padre una casa de negocios. Y recordaron sus discípulos que estaba escrito: El celo de tu casa me comió. Pero respondieron los judíos, y dijeron: ¿Qué pruebas nos das, para poder hacer esto? Respondió Jesús, y dijo: Destruid este templo, y en tres días lo reedificaré. Dijéronle entonces los judíos: En cuarenta y seis años fué edificado este templo: ¿ y tú lo reedificarás en tres días? Pero El lo decía del templo de su cuerpo. Por eso, cuando resucitó de entre los muertos, recordaron sus discípulos esto que había dicho, y creyeron en la Escritura, y en las palabras que dijo Jesús. Y, cuando estuvo en Jerusalén, durante la fiesta de la Pascua, creyeron muchos en su nombre, viendo los prodigios que hacía. Pero Jesús no se fiaba de ellos, porque los conocía a todos, y porque no necesitaba que nadie le diera testimonio de hombre alguno: pues Él mismo sabía lo que hay en el hombre.

EL ALMA TEMPLO DE DIOS.- El martes de la primera semana vimos ya cómo el Señor arrojó a los vendedores del templo. La Iglesia insiste sobre este hecho en la Cuaresma, porque nos presenta la severidad que usa Jesucristo con el alma, dominada por las pasiones terrenas. ¿Pues qué son nuestras almas sino el templo de Dios? Las ha creado y santificado para que sean su morada y por tanto quiere que todo sea digno de este sublime destino que se las ha dado. En estos días en que examinamos nuestras almas, ¿cuántos vendedores profanos vemos que habitan en la casa del Señor? Expulsémoles cuanto antes; pidamos al Señor que también Él los arroje con el látigo de su justicia. Pronto llega el día de obtener el perdón; vigilemos para hacernos libre de recibirlo.

CONVERSIÓN PROFUNDA.- ¿Nos hemos fijado en lo que dice el Evangelio de aquellos judíos, que más sinceros que los demás, creyeron en Él ,a causa de los milagros que le veían obrar? Y sin embargo Jesús no se fiaba de ellos porque los conocía muy bien a todos. Hay hombres que hasta llegan a creer, a reconocer a Cristo, sin que esto sea motivo para que su corazón se cambie. ¡Oh corazón duro del hombre! ¡Oh cruel congoja para la conciencia de los ministros de la salvación! Hay pecadores, gente del mundo, que en estos días se acercan al tribunal de la penitencia; creen, confiesan sus pecados; y la Iglesia no se fía de su arrepentimiento. Ya sabe que, poco después de la Comunión Pascual, se convertirán en lo que eran el día que se les impuso la ceniza de penitencia; tiembla al pensar en el peligro que estas almas, divididas entre Dios y el mundo, incurren recibiendo sin preparación, sin conversión sincera al Santo de los santos; por otra parte, se acuerda de que está escrito que no hay que apagar la mecha que aun humea, ni de acabar de romper la caña ya nacida. Roguemos por estas almas cuya suerte es tan inquietante y pidamos para los pastores de la Iglesia algunos rayos de esta luz en que Jesús conocía todo lo que había en el hombre.

ORACION
Humillad vuestras cabezas a Dios. Suplicámoste, Señor, escuches benigno nuestros ruegos: y, a los que les concedes el deseo de pedir, dales el auxilio de tu protección. Por el Señor.