viernes, 14 de mayo de 2010

Ejemplo VII de la intercesión de la Santísima Madre de Dios



...Terminemos la meditación con este otro ejemplo. En él se percibe hasta dónde llega la ternura de esta bondadosa Madre con sus hijos en el momento de la muerte.

Asistía el párroco de cierto lugar a la muerte de un rico feligrés, que moría en una casa lujosa y rodeado de servidumbre, parientes, amigos. Pero veía al diablo en forma de perros, que estaban listos a tomar el alma del moribundo, como de hecho se la llevaron por que murió impenitente.

Entre tanto, mandaron llamar al párroco para asistir a una pobre mujer, que hallándose en el último trance deseaba los santos sacramentos. El párroco, al no poder dejar de asistir el alma necesitada del rico, envió a otro sacerdote, quien tomó el copón y llevó el Santísimo Sacramento a la moribunda.



Llegó a la habitación de aquella buena mujer y no vio siervos, ni cortejos, ni muebles preciosos porque la enferma era pobre y quizás yacía sobre un montón de paja. Pero ¿que vio? Vio en aquella habitación había una luz intensa y que cerca al lecho de la moribunda estaba la Madre de Dios, que la consolaba y con un pañuelo en la mano le enjugaba el sudor de la muerte. El sacerdote al ver allí a María, no se atrevía a entrar. Pero la Virgen le hizo señas de entrar. Entró y María le colocó el asiento para que se sentara y oyera la confesión de su servidora. Confesose ésta, recibió la comunion con gran devoción, y finalmente expiró dichosa en brazos de María.

Fuente:
Libro: Las Glorias de María
Autor: San Alfonso María de Ligorio