jueves, 27 de mayo de 2010

Oración a la Santísima Virgen XIV



¡Oh Reina y Madre de misericordia!,
que derramas la gracia sobre cuantos acuden a ti
con tanta liberalidad, porque eres Reina
y con tanto amor
porque eres nuestra Madre amantísima.
A ti me encomiendo hoy,
yo tan pobre de méritos y virtudes
y tan endeudado con la justicia divina.
¡Oh Madre!, en tu mano está la llave
de todas las misericordias divinas;
no te olvides de mis miserias
y no me abandones en mi inmensa pobreza.
Eres tan generosa con todos
y acostumbras dar más de lo que se te pide;
sé todavía la misma contigo.
Protégeme, Señora, sólo esto te pido.
Si me proteges, no le temo a nada.
No temo a los demonios, porque puedes
alcanzarme el perdón
con sólo una palabra que le digas a Dios.
Y no temo siquiera, si cuento con tu favor;
a la ira divina, porque con una plegaria tuya
se aplaca al momento.
En resumen,
si me proteges tú, lo espero todo,
porque todo lo puedes.
¡Oh Madre de misericordia!, sé que te agrada
ayudar a los más necesitados,
que no se obstinan en el mal;
ni, te glorías de poderlos ayudar.
Yo soy pecador, más no obstinado;
quiero cambiar de vida.
Puedes, pues, ayudarme;
ayúdame y sálvame.
Me pongo plenamente entre tus manos;
dime qué debo hacer para agradar a Dios,
que quiero hacerlo
y espero realizarlo con tu ayuda;
¡oh María, María, madre, luz,
consuelo, refugio y esperanza mía.
Amén, amén, amén.



Fuente:
Libro: Las Glorias de María
Autor: San Alfonso María de Ligorio