domingo, 30 de mayo de 2010

Ejemplo XV de la intercesión de la Santísima Madre de Dios



Lo compasiva de esta abogada nuestra con los infelices pecadores, lo demostró ella con Beatriz, monja del monasterio de Fonte Eraldo, como lo refiere Cesáreo y el P. Rho.
Esta religiosa, vencida por la pasión hacia cierto joven, resolvió fugarse con él. En efecto, cierto día, acudió a una imagen de María donde depositó las llaves del monasterio, pues era la portera, y partió sin miramientos
Llegando a otra región se dedicó al oficio de mujer publica y vivió quince años en tan miserable estado. Encontrose en esa ciudad con el proveedor del monasterio a quien preguntó, creyendo que ya no la reconocía, si conocía a sor Beatriz.
Si, la conozco bien, le respondió él: es una santa monja, ahora es maestra de novicias.

Ante estas palabras quedó ella confusa y estupefacta, no logrando entender lo que pasaba. Para aclararlo, se disgrazó y viajó al monasterio. Hizo llamar a sor Beatriz, se le presentó la Santísima Virgen en la misma apariencia de la imagen a quien había consignado las llaves y el hábito, y le habló así:

Sabes, Beatriz que para evitar tu deshonra, he tomado tu figura y, durante los quince años que has vivido lejos del moasterio y de Dios, he ejecutado tu oficio. Regresa, hija, haz penitencia, que mi Hijo te espera todavía. Trata de mantener con tu vida santa el buen nombre que te he ganado. Le dijo esto y desapareció.

Volvió Beatriz al convento, revistió su hábito de religiosa y agradecida con María vivió como santa. Al morir lo manifestó todo a gloria de su gran Reina.



Fuente:
Libro: Las Glorias de María
Autor: San Alfonso María de Ligorio